Mostrando entradas con la etiqueta Español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Español. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo cuatro.

Hola a todo@s. Tal y como os prometí el viernes, llega el capítulo cuatro recién salido del horno. Sé que de momento todo está siendo exposición y diálogo, pero creo que es importante sentar bien las bases de dónde se encuentra emocionalmente cada personaje, y en qué punto aproximado de la continuidad pre-new 52 podría encajarse (con algunas licencias, ya que no dejaría de ser más bien un Elseworld) antes de que empiece la acción. Que tampoco es que vaya a haber a raudales, pero prometo que la habrá.

Espero que os guste.

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo cuatro.

Bat-cueva 0:01

Para cuando el bat-móvil rompe con un estruendo el silencio de la cueva, Alfred lleva esperando unos minutos. Consciente de lo delicado del momento en cuestión, intenta permanecer lo más sereno e inexpresivo posible. Aunque en el pasado no siempre estuvo de acuerdo con la cruzada y los métodos de Batman, piensa que éste no es el momento para otras consideraciones. Los dos hombres se dirigen con paso ligero desde la plataforma del bat-móvil hacia la computadora.

B- ¿Qué tenemos?

A- Alexander William Corserra, 38 años, nacido y criado en Coast City. Comenzó sus estudios de Psicología en la propia CCU, y tras la destrucción de la ciudad se mudó con su familia a Metrópolis, donde finalizó sus estudios y obtuvo el doctorado. Sin antecedentes. Ha trabajado siempre en el campo de la investigación, donde hasta ahora no parecía haber destacado especialmente. Su nombre aparece en una única patente, y solo uno de sus estudios ha pasado las primeras fases de desarrollo. También he generado un listado completo con imágenes de todos los inversores que alguna vez le han financiado, además de familiares, compañeros de clase, profesores... Ninguno de ellos ha generado resultados del cruce automático de referencias, pero tal vez usted pueda obtener algo más. Me he permitido la libertad de prepararle un tentempié en caso de que se presente una noche larga.
Estaré arriba si me necesita. Y… buena suerte señor

B- Gracias, Alfred – retirándose la capucha.

Y al pasar, le devuelve una mirada de cierta calidez a su más antiguo aliado y amigo. Al ver sus ojos tras la máscara, Alfred puede reconocer una preocupación genuina, que más que al propio Batman, le evoca al joven Bruce cuando albergaba muchas más preguntas que respuestas y más dudas que convicciones. Pero no dice nada. Sabe que llegado el momento, tal vez necesite atravesar una vez más su coraza, y para él, esa es una empresa que no admite sutilezas, tentativas, ni distracciones. Así, sin querer anticipar ese momento ni en la realidad ni en su cabeza, se retira para dejarlo trabajar.

Pocos minutos después, apenas habiendo comenzado a repasar minuciosamente los archivos de Corserra, nota un ligero golpe de aire a su espalda, y se detiene. Conoce demasiado bien la sensación como para necesitar confirmación visual.

B- Clark... – Superman también conoce perfectamente la sensación como para extrañarse - ¿A quién debo el honor? ¿Alfred?

S- ¿Qué problema tenéis los detectives con los mayordomos? Soy periodista, ¿recuerdas?

B- No eres tan bueno, y sé que Lois está fuera del país.

S- Dick me pidió que fuera discreto, pero ambos sabemos que eso no tiene sentido contigo.

B- ¿Gordon?

S- Sí. Llamó a Barbara mientras se dirigía a Arkham.

B- Entonces me alegro de que se haya enterado por él… Puedes decirle a Dick que tendré esa conversación con ella tan pronto como llegue al fondo de todo esto.

S- Lo sé –afirma justo antes de adoptar un gesto más serio - Pero Richard no me ha pedido nada relacionado con Barbara. También está preocupado por ti. Y no me entiendas mal, ninguno nos atreveríamos a decirte qué hacer o creer cuando se trata de… él. Sé que tienes mucho que hacer, y que seguramente no necesites mi ayuda; aún así he venido a recordarte una vez más que no estás solo.

B- Sí, tengo mucho que hacer… Pero hay algo que quiero preguntarte antes – girándose hacia Superman, para quien esta situación sí que es completamente inesperada, no pudiendo contener un gesto de sorpresa-. Recuerdo que mi padre solía utilizar con frecuencia una cita: “Lo único que hace falta para que el mal triunfe…

S- …es que los hombres buenos no hagan nada para evitarlo” – asintiendo con la cabeza.

B- Por aquel entonces solo era algo que sonaba muy bien, pero se clavó en mi mente, y más tarde me acompañó durante los años de dudas y sufrimiento. Cada vez que pensaba en rendirme mientras me preparaba, cada vez que cedía un milímetro al deseo de venganza, me la repetía a mí mismo en mi cabeza. Lo que nunca me pregunté es, ¿qué pasaría si un solo hombre bueno quiere hacer demasiado?

S- Nunca es demasiado, Bruce.

B- Eso es lo que siempre creí. Siempre que me enfrenté a la aparición de un nuevo fenómeno, siempre que pude cuestionarme si era mi propia existencia la que los estaba creando, me mantuve firme, consciente de que toda acción conlleva una reacción. Y aunque cada vez parecían temerme menos, insistí en la vía del miedo. Tuve que hacerme mejor, más fuerte, más oscuro.
Pero pienso por un momento en Hal... Él era uno de los nuestros; uno de los mejores además. Los dos vimos lo que le hizo el miedo, y si puede hacerle eso a uno de los héroes más grandes del Universo, ¿qué podría hacerle a un hombre desesperado?
Siempre vi al Joker como la maldad pura, una personificación de todo aquello contra lo que lucho. Cuanto mejor me hacía, más violento, imprevisible y caótico se volvía. Y aunque no creo… aunque sé que esta “cura” no puede retenerle, ahora creo que es posible que detrás de todo, en lo más profundo de tanta maldad, quizás solo haya un hombre asustado.

S- No voy a dudar de tu juicio en esto, pero él siempre ha querido llevarte al límite, ¿no es posible que todo esto sea solo un cambio de planes en su jugada?

B- He visto sus ojos Clark, esta vez no estaba provocándome, estaba pidiéndome ayuda…

S- Sabes que muchas veces he manifestado dudas hacia tus métodos, pero más que eso, siempre me entristeció ver cómo enfocabas tu potencial hacia el miedo y la desconfianza. Muchos me ven como una inspiración, un ideal; pero aunque yo me sienta como tal, en el sentido estricto de la palabra, yo no soy humano.
Pensaba que tú tenías la oportunidad de ser el mejor de todos ellos, una verdadera inspiración, un igual que les demostrara un camino mejor. Y en cambio preferías mantenerte como una leyenda urbana, un cuento para niños y malhechores, incluso una figura distante para los que son como nosotros. Pero con el tiempo te fui conociendo mejor. Cuando me dejaste. Entendí que sacrificaste todo eso para que hombres como yo, como tu padre, o como tú mismo en otra vida, no tuvieran que hacerlo. Y aun sacrificándolo todo, has perdido tanto…
Entendí que también mi propia naturaleza, por más luminoso que me mantenga, puede generar un gran miedo. Y quien más nos teme es también quien más nos odia. En eso, quizás solamente en eso, Luthor y él no son diferentes.
Créeme, cuando llegue el día en que decidas que Batman ya no es necesario y puedas ser por fin Bruce Wayne, muchos seremos los que lo celebremos. Pero he aprendido que mientras no llegue ese día, Batman no es un mal necesario; Batman es necesario.

B- ¿Y si en algún lugar de mi ser, todo este tiempo he estado compitiendo contigo?

S- Déjame contarte algo. Cuando era joven, quería jugar a fútbol americano. Me decía a mi mismo que lo hacía por obtener una beca y hacer más fácil la vida a mis padres, pero en el fondo lo hacía por ego. Mi padre me lo prohibió rotundamente. Al principio creí que por simple miedo a que fuera descubierto, pero él me hizo ver que era mucho más que eso. Todos esos chicos se esforzaban mucho, trabajaban duro para mejorar y poder superar a sus adversarios. No era justo para ellos tener que enfrentarse a un chico que no era en absoluto como ellos; pero sobre todo, no era bueno para mí. “No podemos aprender nada de una victoria sin sacrificio, ni de una meta sin obstáculos”, me dijo.
Lo que hacemos nosotros no es fútbol americano Bruce.
Tras el incidente con Ra’s y los "protocolos", tuve sueños muy vívidos donde perdía el control, sucumbía a ese mismo ego, y me convertía en aquello que desprecio. Y en todos ellos había algo en común. Tú siempre estabas allí para intentar detenerme. En algunos lo conseguías, en otros no; pero nunca te rendías…
Después de todos estos años, puedo decirte que no dejaría mi vida en manos de otro. Ni yo, ni tantos otros. Muchas veces he visto cómo te miran los más jóvenes, y también los más veteranos. Juntos hemos enfrentado amenazas inimaginables, y hemos visto cerca el final. Todos me habrían acompañado a un final heroico, pero ninguno lo habría hecho mientras tú no creyeras que era un final inevitable. Ni siquiera yo mismo. Y en ese sentido, todos competimos contigo. Competir nos hace mejores, nos lleva más allá de lo que creíamos nuestros propios límites. Solo la obsesión puede convertirlo en un problema. Conozco tu obsesión, y sé muy bien que no es competir conmigo, así que por lo que a mi respecta, no dejes de hacerlo.

Un silencio profundo se adueña de la cueva. La mirada contemplativa de Bruce recobra toda su determinación. Con un gesto de aprobación, se vuelve a girar hacia la computadora. No hacen falta más palabras. Pero no por innecesarias, son impronunciables.

B- Puedes decirle a Dick que no se preocupe por mí. Seguro que Barbara le necesita en este momento, ayúdalos en lo que puedas.

S- Siempre lo hago cuando me dejan. Adiós, Bruce.

B- Adiós Clark. Y… - vuelve a notar una ráfaga de aire en la nuca- gracias.


Y aunque haya levantado el vuelo, sabe que Superman le ha escuchado. Y Superman sabe que lo sabe. Ha conseguido lo que venía buscando, aun con la inesperada abertura emocional del hombre al que por encima de todo, considera un amigo; el mejor de todos ellos.

jueves, 6 de agosto de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo tres.

Hola a todo@s. Después de un periodo vacacional, aquí tenéis el tercer capítulo del fan fiction "La cura". Aunque no estoy recibiendo unos datos muy esperanzadores en cuanto visitas, y ningún feedback a través del blog, lo cierto es que, tal y como comenté, este es un proyecto que quiero finalizar más como algo personal, que por lo que pueda o no cubicar en lo que a datos se refiere. También debo decir que algunos sí os habéis pronunciado a través de las redes sociales, y aprovecho para daros nuevamente las gracias.
Sin más, espero que os guste, y no temáis compartir vuestras impresiones conmigo, sean en el sentido que sean.

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo tres.


Asilo Arkham, 23:29 h

El caballero oscuro cruza el umbral de la puerta que le debe situar por enésima vez cara a cara con su némesis. Al otro lado, solo esperan una mesa, un par de sillas, y un recluso esposado con el nombre Joker en la solapa de su uniforme; en sus ojos solo encuentra una mirada esquiva y desapasionada. No necesita más para saber que algo ha cambiado dentro del hombre al que tantas veces ha confrontado, pero no le sorprende. Arkham y Corserra no les habrían llevado hasta allí para presumir de su logro si no estuvieran seguros de lo que tenían entre manos. Pero sabe que eso no significa que su papel en todo esto haya terminado.

Demasiadas preguntas en el aire, algunas relacionadas con los límites que hayan podido cruzarse en el proceso, o más importante aún, si ese nuevo estado puede ser realmente permanente. La más importante, en cambio, lleva mucho más tiempo en su cabeza; casi tanto tiempo como su interlocutor, tanto tiempo como el que ha pasado desde que su misión se convirtió en obsesión, cuando empezó a cuestionarse si la maldad pura podía ser derrotada o simplemente estaba condenado a contenerla eternamente.

Pero todas esas preguntas tendrán su momento y lugar para ser estudiadas. Y es que bajo las innumerables máscaras con las que carga, siempre hubo un hombre forzado a convivir demasiado tiempo, demasiadas veces con la pérdida. Un hombre que nunca pudo confiar en una respuesta desde el otro lado que quizás, solo quizás, esta vez sí pueda obtener.

B - Joker...

J - Te agradecería que no me llames así.

B - No estás en posición de pedirme nada. En cualquier caso, te lo preguntaré como si habláramos de otra persona. Así que dime, ¿a qué teme el Joker?

J- A estas alturas ya deberías conocer la respuesta a esa pregunta. A todo, Batman. A la indiferencia, al olvido, a la intrascendencia, a la vida... A todo excepto a la muerte. Y por encima de todo a ti, por obligarme a seguir asustado -
asevera sin que su expresión denote un solo sentimiento.

B - He venido creyendo que podría obtener algo nuevo, pero veo que estaba equivocado. Dicen que has cambiado, pero solo recibo una broma de mal gusto como respuesta. Después de todo, ¿yo soy el responsable de tus actos?

J - Cambiado o no, soy muy consciente de todo lo que he hecho. Si siento culpa o no, es algo que no te incumbe. Soy responsable de mis actos, igual que tú eres responsable de los tuyos. No te culpo por lo que he hecho, te culpo por no haberme parado.

B - Yo siempre he estado ahí para detenerte.

J - Sigue diciéndote eso a ti mismo Batman. Una vez estuviste ahí para detenerme, mucho antes de que fuera una amenaza real, pero sobreviví, y ya nunca fuiste capaz de acabar lo que empezaste.

B - Conozco este juego, lo hemos jugado demasiado tiempo.

J- Oh, sí. El enfermizo juego de tu luminosa oscridad contra mi alegre maldad. Sigues repitiéndote sin pudor la misma mentira con la esperanza de llegar a creerla; nunca has querido un mundo mejor Batman, solo un mundo donde fueras necesario.

B - Si quisiera un psicoanálisis barato, hablaría con Harley. He venido buscando respuestas, si no vas a dármelas, tengo cosas más importantes que hacer...

J - Nunca hubo nada más importante ¿Quieres respuestas? Después de media vida obsesionado contigo, creo que puedo darte algunas. Sé por qué nunca hiciste lo que era necesario.

B - Yo no decido quién vive y quién muere, no soy como tú.

J - Por supuesto, nuestra vieja canción. Si me matas, podrías convertirte en lo mismo; yo gano, tú pierdes... ¿Y qué? ¿Cuánto has sacrificado en pos de tu cruzada? ¿Tanto cuesta sacrificar también tu orgullo? Yo gano y muero, tú pierdes y vives; o mueres, ¿qué más da? Gotham gana, el mundo gana. Mira ahí fuera: Crane, Bane, Croc, Ivy, incluso tu amigo Harvey... Tus coloridos amigos podrían pararlos a todos, al único que no podían detener era a mí. Mi existencia ha estado justificando la tuya, pero no es solo eso...
Si yo desaparecía por cualquier otro motivo, el azuloso te dejaría mantener tu patio de recreo, y hasta podrías seguir jugando con los juguetes de la Liga. Y entonces lo entendí. De algún modo, en algún lugar, él cruzó ese límite vuestro, hizo lo que tenía que hacer, y tú lo sabes. Quizás no lo sepa nadie más, quizás lo sepan unos pocos, pero eso no te importa: mantenerme vivo te hace mejor que Superman. Eso es lo que te convierte en una roca, eso es lo que me impidió llegar a ti incluso cuando empecé a derribar bat-chiquillos.

Batman aprieta los dientes y cierra los puños, y como una furiosa exhalación, arroja la mesa contra la pared haciéndola añicos, y levanta al Joker del cuello.

B - ¡¡No te atrevas, no tienes derecho!!

J -
con un hilo de voz por el estrangulamiento - Al menos... el chico no... tenía miedo... Él... habría terminado... el trabajo... Pero tenías... que ser... tú - y por un instante sus ojos parecen recobrar la vida - Todavía puedes...arreglarlo... Batman...No dejes que... vuelva...a ser...lo que era.

B -
manteniendo la presa por unos segundos antes de dejarlo caer y dirigirse hasta la puerta - Conocerás el infierno Joker, pero no seré yo quién te envíe. - concluye justo antes de abandonar la sala.

De vuelta al otro lado, el semblante serio de Gordon, y la mirada autocomplaciente de los doctores se posan sobre él.

B - Puede que el fármaco sea efectivo, pero si creen que basta con eso para contenerle, están equivocados. Es posible que ya no sienta la necesidad de matar, incluso que la idea le cause rechazo, pero aún queda odio en él.

C - Lo sé, su tratamiento aún no ha terminado. Es normal que a estas alturas todavía sienta algo de rechazo hacia si mismo, y mucho odio hacia Batman. Puedo solucionar la primera parte con psicoterapia, la segunda sería mucho más fácil si estuviera dispuesto a que le ayudemos también a usted.

B - Así que eso es a lo que hemos venido... Hemos terminado aquí.

C - No hace falta que responda ahora mismo, pero piénselo.
"Batman", una criatura que genera tanto miedo solo puede haber nacido de él. Déjeme ayudarle, puedo hacer que el miedo desaparezca.

B - Yo no temo a los criminales, Corserra.

C - Pero teme a las consecuencias de sus actos... ¿Qué otro motivo podría llevar a un hombre adulto y claramente brillante a vestirse de murciélago y malgastar su talento en una pelea de locos?

B - Dicen que no hemos venido a poner en duda sus métodos y sus resultados. Tampoco he venido a que nadie ponga en duda los míos. 
- mientras retoma el camino de salida acompañado por el comisario.

A - Es consciente que acaba de agredir a un paciente de una institución mental, ¿verdad?

G - mientras continúan caminando - Y pese a todo, al menos hoy, no vamos a irnos habiendo agredido también a su director. Caballeros.

Y tal como llegaron, los dos hombres van deshaciendo su camino sin mediar palabra, hasta que una vez abandonado el edificio, Gordon rompe el silencio.

G - Solo dime, ¿crees que es posible que dure?

B - Sé que no durará. Lo que me propongo averiguar es si ellos lo saben. Si esto esconde otros motivos, si son cómplices de un engaño, conseguiré lo necesario para hacerles responder ante la justicia.

G - ¿Y si solo son víctimas de su ego?

B - Entonces, como todos, deberán responder ante ellos mismos.
..

Gordon se detiene por unos segundos. Siente que esas palabras cargan con el peso de un resquicio de duda, quizás incluso de culpa. Lo siente porque ya escuchó el mismo tono antes, cuando perdieron a Harvey Dent, o cuando Bárbara quedó encadenada a una silla de ruedas... Puede que el tiempo le hubiera vuelto más duro y hermético, y aunque nunca le interesó saber quién, Gordon nunca olvidó que ante todo, Batman es solo un hombre.

G - a unos metros de distancia - Sea lo que sea lo que ha pasado ahí dentro, nada ha cambiado.

B - Las cosas cambian constantemente James. La pregunta es si somos conscientes y capaces de adaptarnos a ello.


Gordon observa a su aliado perderse en la oscuridad mientras enciende un cigarrillo.

G- pensando nuevamente en voz alta - El mundo necesita héroes, eso no cambiará nunca. Espero que seas consciente, y que no lo olvides... 



Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

viernes, 12 de junio de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo dos.

Hola a todo@s. Sin más dilación, os dejo el segundo capítulo del fan fiction, bastante más largo que el primero, con la intención de compensar la ligera demora en su publicación. Espero que os guste, y si es así, compartidlo por las redes sociales, y os invito como siempre a dejar vuestras sugerencias, opiniones y comentarios ¡Saludos a tod@s!

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo dos.


Asilo Arkham. 23:12 h.

La sombra del murciélago se proyecta alargada hacia la verja de entrada a este recinto de pesadilla. Los oscuros presagios que transmite su silueta, gótica y retorcida, no son nada en comparación a los horrores que en su interior habitan. Un horror regentado por un solo hombre, más cercano al estado de salud mental de sus reclusos que al de cualquiera de sus conciudadanos. Batman es un hombre desconfiado; desconfiado por necesidad más que por naturaleza, impuesta como tal por una meticulosa metodología, pero si hay un hombre libre, si es que se le puede llamar así, del que desconfía de manera natural, ese es Jeremiah Arkham.
Mientras ve aparecer los faros del coche de Gordon en la distancia, abre su comunicador por uno de los canales privados.

B - Alfred.
A - ¿Señor?
B - Estoy en Arkham. Gordon está de camino. Quiero que durante los próximos minutos prestes especial atención a los sistemas de monitorización. Ante la menor sospecha, el menor indicio de que ocurre algo, si no puedes contactar conmigo, inicia los protocolos de la Liga.
A - ¿La Liga, señor? ¿Tan grave es? Creía que Oráculo se encargaba de coordinar todos los protocolos de emergencia.
B - Se trata del Joker, Alfred. Arkham y un nuevo colaborador suyo aseguran haberle cambiado. Sé que puedo contar con tu discreción en lo que a Oráculo se refiere. Al menos hasta que estemos seguros. Y eso también incluye a…
A - interrumpiéndole– al amo Tim y especialmente al amo Richard, por supuesto. –se detiene por un momento- ¿Y en lo que a usted se refiere?
B - Tengo un mal presentimiento, pero eso no es lo importante ahora. Mientras tanto, quiero que generes una búsqueda de cualquier registro sobre un tal Dr. Corserra. Y hazlo en el…
A - le interrumpe por segunda vez- en el ordenador aislado de nuestra red compartida. Entiendo perfectamente lo que implica “discreción en lo que a Oráculo se refiere”, señor.

Si el caballero oscuro sonriese, podríamos decir que su fugaz expresión en ese momento sería lo más parecido.

B - Gracias Alfred.

Finalmente Gordon deja su coche a la entrada y llega hasta su posición. Tras los cristales de su montura, su mirada parece de nuevo taciturna y distante. La reja se abre con un molesto chirrido sin necesidad de que anuncien su llegada. Sin cruzar una palabra, recorren el camino serpenteante hasta la puerta de acceso principal al recinto; demasiado se han dicho ya a lo largo de tantos años. Demasiadas noches de insomnio, demasiada muerte y caos, demasiado perdido…
Tras la puerta, sus anfitriones, Jeremiah Arkham y presumiblemente, el Dr. Corserra. Arkham se adelanta con cabeza erguida, un gesto poco habitual en él.

A – Caballeros, permítanme presentarles al principal artífice del milagro que están a punto de presenciar, el Dr. Alec Corserra.

Batman y Gordon mantienen su mirada al frente en completo silencio, así que el propio Corserra toma el testigo de la conversación.

C - Por favor, no es momento de halagos, no querríamos soliviantar a nuestros invitados, imagino que estarán ansiosos por comprobar de primera mano si todo esto va en serio o se trata de una broma de mal gusto.
G - ¿Broma de mal gusto?¿Realmente acaba de decir ESO? –sus hombros se inclinan ligeramente hacia delante.
C - Comisario, ruego disculpe mi desafortunada elección de palabras –Batman frunce ligeramente el ceño mientras Gordon mantiene la mirada fija sobre su interlocutor-. Por favor, si son tan amables de acompañarnos, haremos todas estas formalidades mucho más breves y llevaderas.

Los cuatro hombres enfilan un largo pasillo mientras Arkham retoma la conversación.

A – Como ya saben, el motivo de que les hayamos…
G – Corta el rollo Arkham. Todos sabemos lo que hay en juego aquí ¿Batman?
B – ¿De qué tratamiento estamos hablando? ¿Neurológico, farmacológico, hipnosis?
C – El paciente ha sido sometido a un tratamiento farmacológico con refuerzo de psicoterapia, sin ningún tipo de inducción o manipulación.
B - ¿Un nuevo fármaco?
C – Así es, desarrollado por mí mismo.
G – E imagino que habrá sido aprobado para su uso en humanos y no me veré obligado a sacarles de aquí esposados, ¿verdad?
A – Por supuesto comisario. Si me permiten recapitular, todo empezó cuando durante algunas de mis sesiones con el Dr. Crane, más conocido como Scarecrow, supe que su toxina del miedo no había tenido efecto alguno sobre el Joker en más de una ocasión. Aunque muchos pensarían que esto se debe a que no es capaz de sentir miedo, yo empecé a trabajar en la hipótesis contraria. ¿Y si no le afectó porque en realidad no podía estar más asustado? Como en la mayoría de lo que concierne a la mente humana, nuestra ciencia conoce muy poco sobre las patologías del miedo, y dedicamos más esfuerzos a aliviar sus síntomas que a erradicar su origen. Tal vez el Dr. Crane sea uno de los hombres que más haya avanzado nunca en ese campo; pero Crane está loco -emite un extraño sonido nasal que parce ser una risa- no podía contar con su conocimiento ni confiar en su palabra. Fue entonces…
G – fue entonces cuando Harry encontró a Sally.
A – Disculpe si no entiendo esa referencia comisario. Como iba diciendo, fue entonces cuando, buscando especialistas en ese campo, pude entrar en contacto con el Dr. Corserra. Él les explicará más detalles. 

Suben una escalera que les lleva hasta un vestíbulo, donde toman otro pasillo.

C – Así es, como ya imaginarán, llevo años trabajando en el campo del miedo. Es de sobra conocido que el miedo modifica sustancialmente las pautas de comportamiento en animales y seres humanos. Pero a diferencia de los animales, en el ser humano el miedo interactúa con otras muchas funciones de alto nivel, trabajando además a nivel somático. Desde mis inicios, estaba convencido de que el miedo podía cambiar la pauta de comportamiento de un individuo de manera permanente y no solo circunstancial. Durante muchos años, estuve desarrollando mi fórmula, obteniendo resultados inmejorables en las primeras pruebas con animales que habían sufrido traumas y mostraban una gran agresividad y ansiedad. Paralelamente, realicé sesiones con numerosos pacientes que sufrían patologías del miedo. Se suele decir que la mejor manera de superar nuestros miedos es enfrentarnos a ellos; pero según mi tesis, este es uno de los mayores errores de la terapia psicológica en este campo. Enfrentarnos al miedo no hace que lo superemos, sino que nos acostumbremos a él y a las sustancias que en su presencia libera nuestro propio cuerpo. Pero el miedo sigue ahí. Hasta el punto de que muchos de los que afirman “haber superado su miedo”, acaban convertidos en adictos a él. Y creo que Batman entenderá perfectamente de lo que estoy hablando.
B – No juegues conmigo Corserra, sé perfectamente a dónde va todo esto. Inhibición química. Estáis intentando eliminar el miedo de la mente humana.
C – No exactamente. Mi fórmula no ataca directamente al centro neurálgico del miedo, sino que inhibe su interacción con otras funciones de alto nivel. Para decirlo de una manera que el comisario pueda entender, la reacción instintiva de alejarse de un peligro que aparece por sorpresa seguiría produciéndose, pero de prolongarse en el tiempo, el compuesto provocaría una reacción de rechazo en el organismo, hasta que la mente volviera a un estado de normalidad. Es como darle una válvula de escape al miedo, para que no pueda enquistarse e interferir con otras partes de la conciencia o el subconsciente.
B – Estamos hablando de manipular la mente. No creo que ninguna comisión ética haya dado su aprobación a esto. 
C – De hecho, así fue. Tres estados diferentes rechazaron la última fase de pruebas en humanos después de conducir satisfactoriamente todo el proceso anterior. Nadie ve inconveniente en que se trate a un animal que va a ser sacrificado por cruzar la línea roja, pero cuando se habla de humanos y unas patologías que generalmente solo le suponen un problema a quienes las sufren, todo se vuelve inexplicablemente complicado.

Finalmente se detienen frente a una puerta, situándose frente a frente mientras Corserra continúa hablando

C - Entonces apareció el Dr. Arkham, con una propuesta tan obvia como brillante. Nadie tendría ningún reparo en que hiciéramos esas pruebas con un solo hombre, más monstruo que hombre, y que tantas veces había cruzado esa línea roja. Y así fue, en cuanto pusimos el nombre Joker sobre la mesa, la ética cambió de prioridad de un plumazo.
B – Esto no está bien Corserra, lo que intentas es demasiado arriesgado. No voy a permitir que pongas en peligro a esta ciudad solo por alimentar tu ego.

En ese momento el Dr. Arkham, con las manos a la espalda y la cabeza gacha, se interpone de un paso entre ambos

A – Discúlpeme Batman, pero creo que se está llevando una impresión equivocada de todo esto –alzando la vista por encima de la montura de sus gafas-. Si hoy están aquí no es para darnos su aprobación ni para cuestionar nuestros métodos, si hacemos esto es simplemente como un acto de cortesía por su “particular” relación con el paciente. Ahora, si quieren verlo, extenderemos esa cortesía a dejarles unos minutos a solas con él. Pueden encontrarlo tras esta puerta. De lo contrario, me veré obligado a pedirles que vuelvan por donde han venido.

Tras unos segundos de tenso silencio, Batman cruza la puerta. Mientras el Dr. Corserra se aparta hacia un lado, Gordon se aproxima a Arkham, que sigue a escasamente un metro de la puerta, y se coloca a su lado. Le mira fijamente, pero no recibe respuesta visual.

G – Arkham, si esto sale mal, te haré directamente responsable. No pararé hasta acabar con tu carrera y la de tu nuevo amigo.
A – manteniendo la mirada en un punto indefinido sin devolvérsela a Gordon- ¿Es una amenaza, comisario? 
G – ¿Una amenaza? No me tomes por uno de tus reclusos… Es una promesa.



Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

viernes, 22 de mayo de 2015

Fan Fiction - Batman: La cura. Capítulo uno.

Hola a todo@s. Hace un tiempo que tenía abandonado el blog. La verdad es que no me apetece convertirlo en un blog "redifusor" de noticias recopiladas de un lado y otro, y últimamente no dispongo de tanto tiempo para las críticas más allá del podcast, así que voy a probar con este pequeño experimento. Mi intención es publicar de manera semanal/quincenal micro-capítulos de este fan fiction sobre Batman que estoy puliendo a partir de un borrador que tenía hace un tiempo. 

Aclarar que, simplemente a nivel estructural, no se trata de un guión para un cómic. Utilizaré una narrativa libre para explicar la historia que quiero contar, a través de episodios cortos de frecuencia periódica. Espero que os guste, y vuestros comentarios, críticas y sugerencias serán bien recibidos.

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo uno.


Noche cerrada en Gotham, sólo un haz de luz rompe la oscuridad proyectando sobre el cielo el símbolo del murciélago. Una figura silenciosa se balancea entre los tejados; los últimos meses han sido especialmente tranquilos, patrullas rutinarias y criminales de poca monta tentando a su suerte, esperando que asuntos mayores mantuvieran sus manos ocupadas y su mirada lejos de ellos. Pequeñas escaramuzas que podría dejar en manos de cualquier otro, pero siente que necesita mantener sus sentidos afilados y sus músculos preparados tanto como respirar. Aunque durante todos estos años, amenazas mayores y compañeros increíbles hayan cambiado su mundo, el hombre bajo la máscara no olvida su camino solitario, y nunca olvida que todo empezó con una pequeña escaramuza, que bien podría estar tentado de dejar en manos de cualquier otro…

James Gordon espera en la azotea del GCPD, apurando un cigarrillo medio a escondidas, convencido de que aparecerá pese a no haber tenido contacto con él en un tiempo. Sabe que llegará sin que lo vea venir, como s…

B -Comisario.
G -Justo a tiempo – apagando su cigarrillo-. Hay algo que debes ver. Nos están esperando en Arkham, supongo que no tienes nada mejor que hacer, ¿verdad?
B -¿Arkham? Mis sistemas no indican ninguna anomalía.
G -Oh créeme, es una anomalía, una gran anomalía.
B -Conozco ese tono, James.
Gordon dibuja una mueca, y su gesto se vuelve solemne.
G -Supongo que no tiene sentido trivializar contigo… Sé que recuerdas tan bien como yo la primera vez que nos encontramos aquí.
B -Joker… (casi un gruñido).
G –Pues esta podría ser la última vez que lo hagamos para hablar de él. Al parecer Arkham ha estado trabajando con un colaborador externo en su caso, un tal Corserra, especialista en psicosis y otros trastornos de la personalidad.
B -¿Por qué no he sido informado?
G –Créeme, yo me he hecho la misma pregunta. Pero lo cierto es que por más que se haya metido en nuestras vidas, el Joker no nos pertenece. Aunque cada vez que las cosas se desmadran nos toque a nosotros apagar los fuegos y recoger la basura, técnicamente lo que pase dentro de esas instalaciones es solo incumbencia de Jeremiah Arkham. Y al parecer él y su nuevo amigo están convencidos, qué demonios –se detiene un instante y enciende otro cigarrillo-. Están convencidos de haberle… “curado”.
B –…¿Y tú que crees?
G –Ya sabes lo que creo. Creo que en un mundo justo, la muerte le habría reclamado hace tiempo sin tener que ponernos a ti y a mí constantemente entre él y nuestros principios. Creo que no existe redención por lo que nos ha hecho a ambos, y a esta ciudad. Y creo que soy un cabrón por pedirte esto, pero no estoy preparado para confrontarle y discernir. No creo que pueda mirarle a los ojos y ver a un hombre diferente, aún suponiendo que lo sea.
B -¿Y crees que yo sí?
La expresión del comisario se aligera nuevamente, mientras comienza a deambular.
G –Sé que tú sí, por eso tú eres el superhéroe y yo el policía. Pero eso no hace que me sienta menos culpable… ¿Nos vemos allí en 30 minutos?-Se gira hacia donde estaba Batman, que ya ha desaparecido-. Por supesto… que sean 15 pues - piensa en voz alta mientras pisa su cigarrillo apenas empezado y abandona la azotea-.


Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.