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viernes, 13 de mayo de 2016

10 cosas que todo el mundo ventila como errores en Batman v Superman que para mí no lo son (2 de 3)



4. ¿Por qué se acusa a Superman de unos asesinatos que no ha cometido? (viene de 3, 4, 5, 6 y 7 El plan de Lex)

Creo que nunca he leído ni escuchado más acerca de las virtudes de una autopsia que para criticar esta escena y su repercusión. Y es que amigos y amigas, el tema es que NADIE en toda la puñetera película dice que Superman haya matado a nadie. Se llama intervención en suelo soberano, y daño colateral. Algunos dirán que también hubo daño colateral en MoS y solo parece importarle a Bruce Wayne y su ex-trabajador, pero es que el escenario no es comparable. En MoS Superman interviene coordinado con el ejército para detener una amenaza global, y es precisamente esta colaboración en el pasado la que obliga indirectamente a las autoridades a tomar cartas en el asunto esta vez. Cualquier sospecha de que Superman pudiera haber intervenido con el beneplácito de los EEUU para detener a un enemigo (real o potencial) del país, debe ser eliminado de raíz.
No se está acusando a Superman por las muertes, se le está llamando a declarar para esgrimir su responsabilidad en un incidente internacional que puede acarrear graves consecuencias diplomáticas. Y si a estas alturas necesitamos que nos expliquen esto con más texto del empleado, creo que tenemos un problema.

Y ya de paso, aclarar que todo esto se complementa y da sentido a la subtrama de la bala. Es cierto que puede no ser la subtrama mejor resuelta del mundo, pero no carece de sentido. Recordemos que la CIA utiliza a Lois Lane para llegar hasta este supuesto terrorista a través de Jimmy Olsen. Por lo tanto, la intervención de Superman resulta perfecta para borrar sus huellas y presentar al alienígena como responsable del incidente. Admitir, no solo la implicación de la CIA, sino la posible relación en todo ello de un empresario americano como Luthor supone un problema cuya solución es tan sencilla como dejar al azuloso en el ojo del huracán. No es necesario ponerla de "gran thriler político" oiga, pero de ahí a considerar estas ramificaciones, con cierto subtono crítico y muy relacionado con la realidad, como un error imperdonable, creo que va un trecho.

5. ¿Por qué hacer explotar el Capitolio?

Pongámonos en situación. Luthor quiere que Batman mate a Superman. Esto es tan sencillo que no requiere explicación alguna, y aún así sigo encontrando gente que se pregunta por qué quiere que uno de los dos mate al otro. No, uno de los dos no: Batman a Superman. Ese es el plan, siempre fue el plan, y ese seguirá siendo el plan en sucesivos visionados.

Y en este punto, Batman ya tiene todo lo que necesita, salvo un último empujoncito. Está cabreado, pero no lo suficiente. Y tiene miedo, mucho miedo (la mirada desde el Batmóvil no deja lugar a dudas). Por otro lado, la imagen de Superman se ha debilitado, pero él no lo ha hecho.

La explosión del Capitolio no es sino el movimiento definitivo para situar ambas piezas en el tablero, justo donde él las quería. Un empujón definitivo a la rabia de un hombre que ha perdido demasiado, incluyendo la paciencia, y el golpe de gracia definitivo a la confianza de otro, que en algún momento creyó que, tal vez, esforzándose lo suficiente, podría salvar a todo el mundo, solo para fallar una vez más.

Una voz me grita a lo lejos. "Eh, pero Mercy Graves está en el Capitolio, cómo se puede ser tan hijodeputa? ". Bueno, querido lector imaginario, Superman puede ser ingenuo, pero no imbécil, y si solo hay dos asientos vacíos en toda la sala, que pertenecen precisamente a Luthor y su asistente, quizás la cosa no habría salido como planeaba. Además alguien tenía que colocar el té de melocotón a Holly Hunter. No es necesario creer en las teorías de que Mercy es un robot, Lex llegaría hasta ahí y mucho más lejos. Cualquier encarnación, Lex, Lex Jr... bueno, cualquiera menos sus precedentes cinematográficos.

6. ¿Cómo ha averiguado Lex la identidad de Batman y Superman?

Como lector de cómics, podría deciros que, por lo visto en los archivos de Lexcorp (sí, esos archivos encriptados con información sobre otros metahumanos que alguno ha confundido con Bing o Google Search) todo parece indicar que Lex cuenta con una especie de variante de Brother Eye, un satélite creado en los cómics por Batman para monitorizar toda actividad metahumana a raíz de un problema de confianza por lo sucedido en Crisis de Identidad.

Y lo haría de manera de manera más extensa, de no ser porque no podría importarme menos. No necesito cinco minutos de metraje con el vilano explicándole al héroe las fases y pormenores de su plan antes de que éste lo eche por tierra. Es irrelevante para el desarrollo de lo que nos están contando, pero sobre todo, es absurdo exigirle a la película que lo justifique. No es complicado para un hombre con la obsesión y los medios de Luthor llegar a obtener esta información. Podéis usar la imaginación y/o la capacidad de asociación con lo que sí se muestra; o seguir quejándoos, total, para lo que sirven...

Y dicho sea de paso, este Luthor, algo sabe de identidades secretas. A fin de cuentas, él mismo dispone de una, y respetando si gusta o no gusta, hay que reconocer que le da sentido y credibilidad al hecho de que ambos héroes le subestimen en un principio

7. ¿Por qué crear una criatura que no puede controlar?

Volvamos sobre nuestros pasos. Luthor quiere que Batman mate a Superman, le provee de todo lo necesario, y le coloca en el punto emocional donde va a estar dispuesto a hacerlo. Y Luthor cree que Batman va a derrotar y matar a Superman. Y no se equivoca. Pero podría fallar, y ahí es donde entra en juego Donatello Doomsday. Algo llamado contingencia (quedaros con esta palabra, porque volveremos).

Y no me invento nada. En el momento de crear a la bestia, podemos escuchar claramente una cuenta atrás. La única utilidad real de una cuenta regresiva que no implique la coordinación de varios elementos (como sí sería que dos personas giren una llave o pulsen un botón al mismo tiempo), es la de poder detener el proceso antes de que finalice. Por eso Superman tiene un tiempo límite, para que en caso de que el plan salga como estaba previsto y no regrese, poder detener la creación de Doomsday.

Más allá de esto, lo mismo da creer que si Doomsday mata a Superman, Lex no podría detenerlo, como creer que sí. A fin de cuentas, es él y no nosotros quien cuenta con el conocimiento de un millón de civilizaciones, ¿verdad?

Con esto cerramos el plan de Lex y nos dejamos los tres últimos puntos para el cierre de este tríptico. Prometo tardar menos. Saludos a tod@s!

lunes, 11 de abril de 2016

10 cosas que todo el mundo ventila como errores en Batman v Superman que para mí no lo son (1 de 2)


Las señales estaban ahí, nunca una película produjo tanto ruido a su alrededor antes de su estreno. Batman v Superman pudo sobrevivir en su primera semana al asedio masivo desde los puntos más variopintos de la red de redes, pero finalmente el poder del clickbait ha acabado dejando una muesca profunda en un producto que ilusionaba a muchos y atemorizaba a otros tantos. Y no se trata de deslegitimar a nadie, no me malinterpretéis, cada uno es libre de generar su propia opinión y expresarla, pero si las tendencias no tuvieran repercusión alguna en el mundo real, nadie se molestaría en crearlas, ¿verdad?

Quienes conozcáis a los chicos de Cinemasins o HISHE, habréis disfrutado con los centenares de vídeos en los que sacan, siempre con mucho sentido del humor, fallos de guión o de ejecución a todo bicho viviente. Si lo reducimos al ámbito del blockbuster, no se salva ni uno, Pero esta vez  lo van a tener realmente complicado para sorprendernos con algo que no hayamos visto. La caza de Batman v Superman se ha convertido en deporte nacional, y lo que es peor, apenas sin sentido del humor.

Partamos de la base tan manida como evidente, de que ningún producto es perfecto. Eso no debería ser óbice para anteponer todo este circo de "busca el error en la escena" a sus muchas virtudes, aunque por las airadas reacciones de algunos, que parecen haber tomado ofensa personal en ella, así lo parezca. Así que me voy a permitir el lujo de ahondar en 10 puntos que por todas partes se ventilan como errores, algunos gravísimos, que en cambio para mí no lo son. 
Aclaro de antemano que cualquier comparación que utilice es únicamente a modo ilustrativo, que parece que haya que andar con mucho ojo de no rasgar la piel de sus detractores...

1. No es una película para todo el mundo, exige ser fan de los cómics para apreciarla

Vamos a dejar clara una cosa, entiendo que la confusión que generan un par de escenas pueda sacar puntualmente de la película, y desviar la atención del conjunto a quien no sabe nada sobre cómics. Pero lo cierto es que, ensoñaciones aparte, el esqueleto de la película solo requiere haber visto Man of Steel para entender el 90% de lo que ocurre durante sus más de dos horas y media, y con un mínimo de atención, su trama principal al completo. 
Sin entrar a compararlas, un 90% es bastante más de lo que se entiende, por ejemplo, en el primer visionado de Matrix Reloaded, sin salir del ámbito del blockbuster.
Para el 10% restante, y como fan, me niego a posicionarme en contra de una película que, por una vez, piensa en mí como tal y se atreve a adentrarse en territorios donde no la creía capaz de hacerlo.
Otra cosa es que haya que ser fan para disfrutarla al máximo, pero para entenderla o disfrutarla moderadamente? En absoluto.

Parece que de repente tengamos que juzgar con mayor severidad que la película se salga de una zona de confort de cara a la audiencia general, que lo que nos ofrezca a la audiencia a la que en última instancia debería tener en mayor consideración: todos aquellos que, más allá de una entrada de cine o un blu-ray, hemos estado años dejándonos las perrillas en cómics, esos libros con dibujitos cuyos paneles, sin ser una adaptación directa, salpican esta película más que ninguna otra hasta la fecha.

Por otra parte, serlo tampoco garantiza la satisfacción. Batman v Superman posee un esqueleto comiquero mucho más clásico que Man of Steel o la trilogía de Nolan, pero aún así, es imposible satisfacer a todos los paladares. Sería tan absurdo como pretender que todos los lectores de novelas tuvieran una mayor o mejor predisposición hacia sus adaptaciones literarias (cuando en muchas ocasiones, como veremos en el punto 2, es a la inversa)

Y voy con la primera comparación ilustrativa, muy reciente además. Deadpool es una película hecha por y para fans, y así es como se ha promocionado en gran medida. Para fans de un personaje bastante poco mainstream, dicho sea de paso. El caso es que de todas las virtudes que quien os habla le puede encontrar, las que me parecen más notables exigen un conocimiento bastante profundo del género, sus precedentes, el dolor causado por X-Men Origins: Wolverine o Green Lantern, la importancia de un traje amarillo, quién es realmente el señor Stan Lee, un tal Ferris Bueller... 
Quítale todo eso, y para mi gusto, se queda en una película resultona, con unos créditos iniciales maravillosos, y un par de buenos punchs entre mucho caca, culo, pedo, pis, paja. Ah, y el chiste de los pantalones marrones que lleva contándome mi padre más de 20 años...
Y sin embargo un buen número de personas, en absoluto familiarizadas con esos precedentes casi necesarios, la tienen también en alta consideración. Más de 700 millones de recaudación en taquilla y sus buenas valoraciones así lo atestiguan. Más allá de si personalmente me parece lógico o no, ¿quién soy yo para decir que se equivocan?

2. Este no es mi Superman, me lo han cambiado

Warner y Zack Snyder tienen entre manos un arma de doble filo llamada Superman. Como símbolo, primer superhéroe pijamero, y patrimonio de la humanidad, podríamos pensar que su capacidad de atracción a una sala de cine es casi tan grande como su popularidad. Sin embargo esto no es del todo cierto cuando te enfrentas a un problema heredado de esa misma popularidad: todo el mundo tiene su propia idea de Superman (y a veces no necesitan más que esa). Desde los más fieles, hasta los que hace décadas que no leen un cómic, pasando por los que solo vieron Superman The Movie, o la serie animada, los fans de Smallville, y un largo etcétera. Una idea arraigada durante años que hace que a algunos les resulte muy difícil aceptar la de otros. 
A un servidor siempre le parecieron más interesantes las historias que presentan a un Superman con conflictos, debilidades, o simplemente lidiando con problemas muy humanos, bien sea en la continuidad principal (Superman grounded, Para el hombre que lo tenía todo, Paz en la Tierra...), bien bajo el sello Elseworlds o no exactamente dentro de continuidad (Kingdom Come, All Star Superman, Qué le ocurrió al Hombre del mañana?...), o bien en otros medios (la semilla germinal de Superman II, mucho más interesante que su predecesora, aunque víctima de una ejecución problemática e irregular).
Aún así, entiendo que para un buen número de personas, el concepto "Superman", el símbolo, el héroe, el hijo predilecto, pueda estar por encima de todo lo demás.
De todas maneras, y ahí viene mi problema, ni siquiera en esos casos encuentro afrenta alguna en la película. Si bien en Man of Steel nos encontrábamos con un Superman en pañales que se veía obligado a hacer frente a Zod mientras todavía intentaba decidir si realmente quería (y podía) ser ese tal Superman, las cosas han cambiado bastante en 18 meses.
Aunque todavía primerizo, en esta nueva entrega ya encontramos al héroe por convicción. Clark tomó su decisión, quiere ser ese héroe, y está dispuesto a intentar vivir a la altura de esa responsabilidad.
Creo que aquí existe un pequeño problema de entendimiento. Al inicio de la película, Superman es considerado mayoritariamente como un héroe. Tiene una estatua en su honor, y tal como especifican un par de escenas implicando a Bruce Wayne o a Perry White, cuenta con el beneplácito de la mayoría de la opinión pública. Sin embargo, mucha gente parece haber entendido, sin que la película lo especifique en ningún momento, que la opinión general está ampliamente dividida desde el minuto uno.
No es sino a raíz del incidente internacional y la explosión en el senado cuando se produce esta división tumultuosa, y cuando Superman es asaltado por la duda y la culpabilidad. Pero a pesar de este bache, si recapitulamos, nos encontramos con el siguiente bagaje final: Superman salva a decenas de personas, se culpa a si mismo cuando no consigue hacerlo, planta cara a Batman por sus métodos y finalmente le salva de si mismo (luego lo vemos en profundidad), se coloca delante de una bomba nuclear lanzada por aquellos a quienes intenta proteger para asegurarse de que Doomsday reciba el impacto, y en última instancia, pese a las dudas previas y al bombardeo, vuelve a sacrificarse para salvar al mundo, exponiéndose indefenso al monstruo bajo los efectos de la kryptonita. 
Mientras que Batman ha cedido en gran medida a la amargura (la rabia, la sensación de impotencia...) y Wonder Woman confiesa que se retiró del mundo, Superman emerge como el mayor héroe incluso en su hora más oscura, tras su mayor fracaso, y sin el apoyo unánime de aquellos a quienes se prometió proteger cuando decidió qué clase de hombre quería ser. Y digo yo, como balance heroíco no está mal ¿verdad? Es muy fácil ser Superman cuando todo el mundo te ve como tal, pero hay que tener nos buenos meteoritos y un corazón más grande que la dichosa S para morir también por quienes te cuestionan y hasta por quienes te odian.

¿Superman? A tomar por culo!
3, 4, 5, 6 y 7 El plan de Lex

Teniendo en cuenta que el plan de Lex es el eje sobre el que gira la mayor parte de la trama, es normal que tener problemas con él equivalga casi irremediablemente a una valoración negativa del conjunto. Hay quien incluso afirma que no tiene plan alguno... Imagino que la culpa es de Nolan, por hacer creer al personal que un tipo que tiene calculados al segundo la mayoría de sus movimientos es en realidad un agente del caos que no responde a plan alguno (abro paraguas)

3. ¿Por qué iba un terrorista internacional a entrevistarse con Lois Lane?

Nunca dejan de sorprenderme las dificultades que a veces parecemos experimentar para reconocer elementos de nuestro propio mundo cuando se trasladan a la ficción. 
Históricamente, los Estados Unidos han apoyado o financiado a individuos o grupos internacionales que más tarde se han convertido en su enemigo. Hablar por ejemplo en primera persona con uno de estos individuos (o potenciales cuanto menos) suena como algo en lo que una ganadora del Pulitzer podría estar interesada. Muchos parecen interpretar que esto sería como entrevistar a Osama después del 11-S; yo creo que más bien sería como hacerlo bastante antes.
¿Y qué obtiene a cambio la otra parte? ¿Por qué no hacer sus cosas de terrorista en Youtube y que lo vea todo el mundo? Pues posiblemente pudiera obtener más que El Chapo dejándose entrevistar por Sean Penn y una celebrity mexicana... 
En primer lugar, este supuesto terrorista (recordemos que Lois Lane pregunta, no afirma) podría tener algo que decir, algo que ganaría muchísima más repercusión, y sobre todo credibilidad bajo la firma de una periodista americana de reconocido prestigio que un vídeo random que podría salir de cualquier parte y que sería fácilmente manipulable.
Si nos queda una pregunta de todo esto, para mí no tiene nada que ver con Lois y su presencia allí, sino con los mercenarios de Luthor y cómo consige infiltrarlos en esa situación. Eso, en cualquier caso, es un cabo suelto, pero no un error. No queda explicado, pero no entra en contradicción con ningún otro punto de la película.
Explicarlo absolutamente todo mediante diálogos sería sobre-expositivo y catastrófico para un primer acto que ya de por si ha parecido saturado a más de uno.
Y directamente relacionado con esto, llegaríamos al punto 4.

(...continúa en la parte 2)

jueves, 11 de febrero de 2016

Lectura recomendada (del semestre): La Cosa del Pantano de Mark Millar y Grant Morrison (Swamp Thing 140-171, 1994-96)

Después de que la "eficiencia alemana" me haya mantenido varios meses casi incomunicado, retomo el blog con una entrada sencilla de esas que, si me pongo a contar meses, os debo unas cuantas. Al lío.


Durante estos meses de aislamiento involuntario, entre otras cosas, me he podido dedicar a completar lecturas pendientes. Y una de ellas ha sido esta etapa de La Cosa del Pantano recopilada en los dos tomos de "La Biblioteca de Lucien" publicados por Planeta, un formato no demasiado agradecido, pero el único disponible, y que tal vez ECC debería tener a bien reeditar, una vez amortizada la tercera versión recopilada en el mercado hispanohablante de la etapa de Alan Moore.

Y precisamente esa saga nacida de la genial pluma e indescifrable cabeza  del de Northampton, había sido hasta la fecha mi (casi) único contacto con el personaje. Y tiene una explicación, la más sencilla de todas; completada su lectura, lo más fácil es pensar que, después de Moore, no hay nada.

Pero si bien es cierto que el conjunto de esta etapa no alcanza las cotas de genialidad de Moore, no es menos cierto que dista mucho de ser considerado como "nada".

Y es que allá por 1994, un desconocido Mark Millar, tutelado por otra superestrella británica como Grant Morrison durante los primeros números, proponían un nuevo giro a la historia del elemental después de que, tras su marcha, se abandonaran prácticamente todas las bases sentadas por Moore.

Pero no se limitaron a crear un sucedáneo barato de algo irrecuperable, sino que con mucha personalidad (y para mi gusto, acierto), crearon algo diferente, y expandieron el Universo y la mitología de la Cosa mucho más allá, dando cierre a la historia de un personaje que no sería retomado hasta 2004 (ya que el arco de Vaughan de 2001 nos propone a "otra" Cosa del Pantano), y tampoco lo haría por mucho tiempo.

A grandes rasgos, Morrison pone la psicodelia y el onirismo, y Millar pone la violencia y el lenguaje soez. Y al final lo que nos queda, si queremos compararla con la propuesta de Moore, es una historia menos ecologista pero más terrorífica; menos psicológica pero más psicotrópica (aunque también existencialista y filosófica); menos profunda, pero también mucho más dinámica. Una lectura ágil, vertiginosa, con decenas de personajes entrando y saliendo, y malrollera. Sobre todo malrollera. Y es que si os hacéis con uno de esos tomos con olor a viejuno y humedad, u os dedicáis a su lectura en un estado semifebril, os garantizo que en más de una ocasión no vais a poder contener la náusea. No faltan un buen puñado de momentos en los que, más que a Millar y Morrison, su imaginario parece evocarnos a Clive Barker o H.R. Giger. En el dibujo, Phil Hester o John Mueller entre otros, plasman con absoluta solvencia este tono tétrico, onírico y violento, casi siempre con un buen dominio de la narración secuencial, al menos para un paladar curtido pero sin conocimientos técnicos como el de quien os habla.

Una lectura que bien merece ser recomendada, incluso enérgicamente, pese al vacío editorial al que de momento parece condenada. Que sí, que Moore es muy bueno y muy rentable, pero que su Cosa del Pantano sea un 10, no debería de relegar a este 8 holgado al olvido editorial, y menos en estos tiempos, en los que la reedición de cualquier cosa medio decente tiene muy buenos números de rentabilizarse mejor que algunas dudosas novedades...

Si ya la habéis leído, o lo habéis hecho a raíz de esta recomendación, os invito a compartir vuestros pensamientos en la sección de comentarios. ¡Saludos a tod@s!

martes, 25 de agosto de 2015

Lectura recomendada: Crisis de identidad (Identity Crisis. Brad Metzer, Rags Morales, 2004. DC Comics)



Cuando uno se aproxima a un evento de DC con la palabra Crisis en su título, resulta casi inevitable pensar en Multiversos, amenazas cósmicas, y un casi interminable desfile de personajes de la editorial. Afortunadamente, en el caso que nos ocupa, nada más lejos de a realidad. Y digo afortunadamente, no porque sienta ningún tipo de animadversión hacia esas otras Crisis, sino porque esta terrenal y, sobre todo, visceral Crisis de Identidad, es para mi una de las grandes obras maestras de la Era Moderna de cómic americano. Una historia que, con pequeños ajustes, podría perfectamente ser extrapolada del mundo de los superhéroes sin perder un ápice de fuerza, pero que tampoco pierde un ápice de credibilidad por la presencia de éstos.

Todo arranca con el misterioso asesinato de Sue Dibny, la esposa del Hombre elástico, Ralph Dibny. A raíz de este acontecimiento, y principalmente a través de los ojos de Green Arrow, se destapará un suceso del pasado de la JLA que removerá los cimientos de su propia esencia, y que afectará profundamente a las convicciones de varios personajes. De los implicados en aquel suceso, algunos como Barry Allen o Hal Jordan ya no están, aunque sí sus sucesores, siendo Wally West la parte más interesada. Otros siguen en activo, y miembros o no de la Liga, viven con las consecuencias de lo que hicieron.

Aún así, no creáis que la historia se limita a señalar con el dedo a un pequeño grupo de héroes. Nadie en esta historia sale con las manos completamente limpias, ni completamente sucias. Más allá de las dudas que ya puede generar el suceso en si, tampoco los mejores del mundo quedan completamente fuera del cuadro. Y lo refleja perfectamente a través las palabras del propio Oliver Queen, Superman oye lo que quiere oír. Batman sabe lo que quiere saber.

Esta trama se entrecruza con las amenazas a otros seres queridos de los héroes, y la propia investigación del asesinato con una narrativa solvente y por momentos sobrecogedora. La conmovedora historia de amor entre Ralph y Sue (que nos acompañará hasta su breve pero efectivo epílogo), ver al propio Ralph incapaz de mantener su forma corpórea por el dolor de la pérdida, la impotencia de Batman en un momento crucial para la vida de Tim... Son solo algunos de los momentos de esta historia que se clavan en la memoria, independientemente de sus consecuencias más allá de ella.

Porque otro de los puntos fuertes de Crisis de Identidad es que puede vivir como un ente propio. Obviamente tiene antecedentes (Teen Titans...), tie-ins, siendo quizás los más relevantes los que atañen a Flash, y consecuencias. Muchas consecuencias, en especial para Batman y Robin (o la aparición de una nueva Manhunter, de la que quizás os hablaré otro día). Pero independientemente de su encaje en continuidad, puede ser leída y disfrutada plenamente sin necesidad de pasar por otras colecciones, que tienen a su vez sus propias tramas en marcha. Y eso es algo que se agradece, y mucho, en una época marcada por la necesidad de dar impuso comercial a cualquier cosa que se pueda relacionar con una obra de este calibre. Todos los antecedentes importantes son referenciados de manera clara y concisa como para que cualquier lector con un mínimo de familiaridad con los personajes pueda saborearla al máximo. Tampoco los que posean un amplio conocimiento, incluso de la continuidad en Eras anteriores, encontrarán en ella ninguna contradicción mayúscula. Detalles relativamente menores, como la solitaria presencia de Sue en la base de la Liga tienen un origen canónico y documentado.

En cuanto al dibujo, solo os puedo ofrecer mi visión de consumidor no cualificado, así que no entraré detalles que van más allá de mi conocimiento. Lo que sí puedo deciros es que esta historia exigía a Morales que fuera capaz de captar y transmitir las emociones de sus protagonistas. Muchas, muy variadas, y muy frecuentes. Y creo que en ese apartado, el más importante, cumple con creces. También sabemos que debido a la inclusión de muchos personajes poco importantes, o apenas vistos en mucho tiempo, Morales tuvo que documentarse de manera bastante exhaustiva, consiguiendo dotarlos de una personalidad propia y distinguible.

Para finalizar, comentaros que existen actualmente dos ediciones de este cómic en España, una en 3 grapas y otra en un solo tomo, ambas de Planeta y descatalogadas, pero que se pueden encontrar en el mercado de segunda mano sin demasiadas dificultades. También es más que probable que ECC reedite esta saga en breve, tal y como hemos confirmado en la sección de consultas de su propia web, pero todavía no hay un anuncio oficial ni fechas.
Existe también un tomo llamado Crisis de identidad: Prólogo, que es en realidad una recopilación de las historias de Justice League of America #122 y #166 a #168 de los años 70, que aunque sí guardan cierta relación con ella, es más bien circunstancial, y un gancho comercial. No me malinterpretéis, son buenos cómics de la JLA en su contexto, y una buena oportunidad para aproximarse al trabajo de un no tan conocido Dick Dillin, pero en ningún caso un Prólogo que os vaya a aportar algún valor añadido de cara a la lectura que nos ocupa.

Volvemos muy pronto con una nueva entrega de nuestro fanfiction. Entretanto, espero que disfrutéis de una lectura de más quilates, como sin duda lo es esta recomendación.
¡Saludos a tod@s!

lunes, 17 de agosto de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo cuatro.

Hola a todo@s. Tal y como os prometí el viernes, llega el capítulo cuatro recién salido del horno. Sé que de momento todo está siendo exposición y diálogo, pero creo que es importante sentar bien las bases de dónde se encuentra emocionalmente cada personaje, y en qué punto aproximado de la continuidad pre-new 52 podría encajarse (con algunas licencias, ya que no dejaría de ser más bien un Elseworld) antes de que empiece la acción. Que tampoco es que vaya a haber a raudales, pero prometo que la habrá.

Espero que os guste.

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo cuatro.

Bat-cueva 0:01

Para cuando el bat-móvil rompe con un estruendo el silencio de la cueva, Alfred lleva esperando unos minutos. Consciente de lo delicado del momento en cuestión, intenta permanecer lo más sereno e inexpresivo posible. Aunque en el pasado no siempre estuvo de acuerdo con la cruzada y los métodos de Batman, piensa que éste no es el momento para otras consideraciones. Los dos hombres se dirigen con paso ligero desde la plataforma del bat-móvil hacia la computadora.

B- ¿Qué tenemos?

A- Alexander William Corserra, 38 años, nacido y criado en Coast City. Comenzó sus estudios de Psicología en la propia CCU, y tras la destrucción de la ciudad se mudó con su familia a Metrópolis, donde finalizó sus estudios y obtuvo el doctorado. Sin antecedentes. Ha trabajado siempre en el campo de la investigación, donde hasta ahora no parecía haber destacado especialmente. Su nombre aparece en una única patente, y solo uno de sus estudios ha pasado las primeras fases de desarrollo. También he generado un listado completo con imágenes de todos los inversores que alguna vez le han financiado, además de familiares, compañeros de clase, profesores... Ninguno de ellos ha generado resultados del cruce automático de referencias, pero tal vez usted pueda obtener algo más. Me he permitido la libertad de prepararle un tentempié en caso de que se presente una noche larga.
Estaré arriba si me necesita. Y… buena suerte señor

B- Gracias, Alfred – retirándose la capucha.

Y al pasar, le devuelve una mirada de cierta calidez a su más antiguo aliado y amigo. Al ver sus ojos tras la máscara, Alfred puede reconocer una preocupación genuina, que más que al propio Batman, le evoca al joven Bruce cuando albergaba muchas más preguntas que respuestas y más dudas que convicciones. Pero no dice nada. Sabe que llegado el momento, tal vez necesite atravesar una vez más su coraza, y para él, esa es una empresa que no admite sutilezas, tentativas, ni distracciones. Así, sin querer anticipar ese momento ni en la realidad ni en su cabeza, se retira para dejarlo trabajar.

Pocos minutos después, apenas habiendo comenzado a repasar minuciosamente los archivos de Corserra, nota un ligero golpe de aire a su espalda, y se detiene. Conoce demasiado bien la sensación como para necesitar confirmación visual.

B- Clark... – Superman también conoce perfectamente la sensación como para extrañarse - ¿A quién debo el honor? ¿Alfred?

S- ¿Qué problema tenéis los detectives con los mayordomos? Soy periodista, ¿recuerdas?

B- No eres tan bueno, y sé que Lois está fuera del país.

S- Dick me pidió que fuera discreto, pero ambos sabemos que eso no tiene sentido contigo.

B- ¿Gordon?

S- Sí. Llamó a Barbara mientras se dirigía a Arkham.

B- Entonces me alegro de que se haya enterado por él… Puedes decirle a Dick que tendré esa conversación con ella tan pronto como llegue al fondo de todo esto.

S- Lo sé –afirma justo antes de adoptar un gesto más serio - Pero Richard no me ha pedido nada relacionado con Barbara. También está preocupado por ti. Y no me entiendas mal, ninguno nos atreveríamos a decirte qué hacer o creer cuando se trata de… él. Sé que tienes mucho que hacer, y que seguramente no necesites mi ayuda; aún así he venido a recordarte una vez más que no estás solo.

B- Sí, tengo mucho que hacer… Pero hay algo que quiero preguntarte antes – girándose hacia Superman, para quien esta situación sí que es completamente inesperada, no pudiendo contener un gesto de sorpresa-. Recuerdo que mi padre solía utilizar con frecuencia una cita: “Lo único que hace falta para que el mal triunfe…

S- …es que los hombres buenos no hagan nada para evitarlo” – asintiendo con la cabeza.

B- Por aquel entonces solo era algo que sonaba muy bien, pero se clavó en mi mente, y más tarde me acompañó durante los años de dudas y sufrimiento. Cada vez que pensaba en rendirme mientras me preparaba, cada vez que cedía un milímetro al deseo de venganza, me la repetía a mí mismo en mi cabeza. Lo que nunca me pregunté es, ¿qué pasaría si un solo hombre bueno quiere hacer demasiado?

S- Nunca es demasiado, Bruce.

B- Eso es lo que siempre creí. Siempre que me enfrenté a la aparición de un nuevo fenómeno, siempre que pude cuestionarme si era mi propia existencia la que los estaba creando, me mantuve firme, consciente de que toda acción conlleva una reacción. Y aunque cada vez parecían temerme menos, insistí en la vía del miedo. Tuve que hacerme mejor, más fuerte, más oscuro.
Pero pienso por un momento en Hal... Él era uno de los nuestros; uno de los mejores además. Los dos vimos lo que le hizo el miedo, y si puede hacerle eso a uno de los héroes más grandes del Universo, ¿qué podría hacerle a un hombre desesperado?
Siempre vi al Joker como la maldad pura, una personificación de todo aquello contra lo que lucho. Cuanto mejor me hacía, más violento, imprevisible y caótico se volvía. Y aunque no creo… aunque sé que esta “cura” no puede retenerle, ahora creo que es posible que detrás de todo, en lo más profundo de tanta maldad, quizás solo haya un hombre asustado.

S- No voy a dudar de tu juicio en esto, pero él siempre ha querido llevarte al límite, ¿no es posible que todo esto sea solo un cambio de planes en su jugada?

B- He visto sus ojos Clark, esta vez no estaba provocándome, estaba pidiéndome ayuda…

S- Sabes que muchas veces he manifestado dudas hacia tus métodos, pero más que eso, siempre me entristeció ver cómo enfocabas tu potencial hacia el miedo y la desconfianza. Muchos me ven como una inspiración, un ideal; pero aunque yo me sienta como tal, en el sentido estricto de la palabra, yo no soy humano.
Pensaba que tú tenías la oportunidad de ser el mejor de todos ellos, una verdadera inspiración, un igual que les demostrara un camino mejor. Y en cambio preferías mantenerte como una leyenda urbana, un cuento para niños y malhechores, incluso una figura distante para los que son como nosotros. Pero con el tiempo te fui conociendo mejor. Cuando me dejaste. Entendí que sacrificaste todo eso para que hombres como yo, como tu padre, o como tú mismo en otra vida, no tuvieran que hacerlo. Y aun sacrificándolo todo, has perdido tanto…
Entendí que también mi propia naturaleza, por más luminoso que me mantenga, puede generar un gran miedo. Y quien más nos teme es también quien más nos odia. En eso, quizás solamente en eso, Luthor y él no son diferentes.
Créeme, cuando llegue el día en que decidas que Batman ya no es necesario y puedas ser por fin Bruce Wayne, muchos seremos los que lo celebremos. Pero he aprendido que mientras no llegue ese día, Batman no es un mal necesario; Batman es necesario.

B- ¿Y si en algún lugar de mi ser, todo este tiempo he estado compitiendo contigo?

S- Déjame contarte algo. Cuando era joven, quería jugar a fútbol americano. Me decía a mi mismo que lo hacía por obtener una beca y hacer más fácil la vida a mis padres, pero en el fondo lo hacía por ego. Mi padre me lo prohibió rotundamente. Al principio creí que por simple miedo a que fuera descubierto, pero él me hizo ver que era mucho más que eso. Todos esos chicos se esforzaban mucho, trabajaban duro para mejorar y poder superar a sus adversarios. No era justo para ellos tener que enfrentarse a un chico que no era en absoluto como ellos; pero sobre todo, no era bueno para mí. “No podemos aprender nada de una victoria sin sacrificio, ni de una meta sin obstáculos”, me dijo.
Lo que hacemos nosotros no es fútbol americano Bruce.
Tras el incidente con Ra’s y los "protocolos", tuve sueños muy vívidos donde perdía el control, sucumbía a ese mismo ego, y me convertía en aquello que desprecio. Y en todos ellos había algo en común. Tú siempre estabas allí para intentar detenerme. En algunos lo conseguías, en otros no; pero nunca te rendías…
Después de todos estos años, puedo decirte que no dejaría mi vida en manos de otro. Ni yo, ni tantos otros. Muchas veces he visto cómo te miran los más jóvenes, y también los más veteranos. Juntos hemos enfrentado amenazas inimaginables, y hemos visto cerca el final. Todos me habrían acompañado a un final heroico, pero ninguno lo habría hecho mientras tú no creyeras que era un final inevitable. Ni siquiera yo mismo. Y en ese sentido, todos competimos contigo. Competir nos hace mejores, nos lleva más allá de lo que creíamos nuestros propios límites. Solo la obsesión puede convertirlo en un problema. Conozco tu obsesión, y sé muy bien que no es competir conmigo, así que por lo que a mi respecta, no dejes de hacerlo.

Un silencio profundo se adueña de la cueva. La mirada contemplativa de Bruce recobra toda su determinación. Con un gesto de aprobación, se vuelve a girar hacia la computadora. No hacen falta más palabras. Pero no por innecesarias, son impronunciables.

B- Puedes decirle a Dick que no se preocupe por mí. Seguro que Barbara le necesita en este momento, ayúdalos en lo que puedas.

S- Siempre lo hago cuando me dejan. Adiós, Bruce.

B- Adiós Clark. Y… - vuelve a notar una ráfaga de aire en la nuca- gracias.


Y aunque haya levantado el vuelo, sabe que Superman le ha escuchado. Y Superman sabe que lo sabe. Ha conseguido lo que venía buscando, aun con la inesperada abertura emocional del hombre al que por encima de todo, considera un amigo; el mejor de todos ellos.

jueves, 6 de agosto de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo tres.

Hola a todo@s. Después de un periodo vacacional, aquí tenéis el tercer capítulo del fan fiction "La cura". Aunque no estoy recibiendo unos datos muy esperanzadores en cuanto visitas, y ningún feedback a través del blog, lo cierto es que, tal y como comenté, este es un proyecto que quiero finalizar más como algo personal, que por lo que pueda o no cubicar en lo que a datos se refiere. También debo decir que algunos sí os habéis pronunciado a través de las redes sociales, y aprovecho para daros nuevamente las gracias.
Sin más, espero que os guste, y no temáis compartir vuestras impresiones conmigo, sean en el sentido que sean.

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo tres.


Asilo Arkham, 23:29 h

El caballero oscuro cruza el umbral de la puerta que le debe situar por enésima vez cara a cara con su némesis. Al otro lado, solo esperan una mesa, un par de sillas, y un recluso esposado con el nombre Joker en la solapa de su uniforme; en sus ojos solo encuentra una mirada esquiva y desapasionada. No necesita más para saber que algo ha cambiado dentro del hombre al que tantas veces ha confrontado, pero no le sorprende. Arkham y Corserra no les habrían llevado hasta allí para presumir de su logro si no estuvieran seguros de lo que tenían entre manos. Pero sabe que eso no significa que su papel en todo esto haya terminado.

Demasiadas preguntas en el aire, algunas relacionadas con los límites que hayan podido cruzarse en el proceso, o más importante aún, si ese nuevo estado puede ser realmente permanente. La más importante, en cambio, lleva mucho más tiempo en su cabeza; casi tanto tiempo como su interlocutor, tanto tiempo como el que ha pasado desde que su misión se convirtió en obsesión, cuando empezó a cuestionarse si la maldad pura podía ser derrotada o simplemente estaba condenado a contenerla eternamente.

Pero todas esas preguntas tendrán su momento y lugar para ser estudiadas. Y es que bajo las innumerables máscaras con las que carga, siempre hubo un hombre forzado a convivir demasiado tiempo, demasiadas veces con la pérdida. Un hombre que nunca pudo confiar en una respuesta desde el otro lado que quizás, solo quizás, esta vez sí pueda obtener.

B - Joker...

J - Te agradecería que no me llames así.

B - No estás en posición de pedirme nada. En cualquier caso, te lo preguntaré como si habláramos de otra persona. Así que dime, ¿a qué teme el Joker?

J- A estas alturas ya deberías conocer la respuesta a esa pregunta. A todo, Batman. A la indiferencia, al olvido, a la intrascendencia, a la vida... A todo excepto a la muerte. Y por encima de todo a ti, por obligarme a seguir asustado -
asevera sin que su expresión denote un solo sentimiento.

B - He venido creyendo que podría obtener algo nuevo, pero veo que estaba equivocado. Dicen que has cambiado, pero solo recibo una broma de mal gusto como respuesta. Después de todo, ¿yo soy el responsable de tus actos?

J - Cambiado o no, soy muy consciente de todo lo que he hecho. Si siento culpa o no, es algo que no te incumbe. Soy responsable de mis actos, igual que tú eres responsable de los tuyos. No te culpo por lo que he hecho, te culpo por no haberme parado.

B - Yo siempre he estado ahí para detenerte.

J - Sigue diciéndote eso a ti mismo Batman. Una vez estuviste ahí para detenerme, mucho antes de que fuera una amenaza real, pero sobreviví, y ya nunca fuiste capaz de acabar lo que empezaste.

B - Conozco este juego, lo hemos jugado demasiado tiempo.

J- Oh, sí. El enfermizo juego de tu luminosa oscridad contra mi alegre maldad. Sigues repitiéndote sin pudor la misma mentira con la esperanza de llegar a creerla; nunca has querido un mundo mejor Batman, solo un mundo donde fueras necesario.

B - Si quisiera un psicoanálisis barato, hablaría con Harley. He venido buscando respuestas, si no vas a dármelas, tengo cosas más importantes que hacer...

J - Nunca hubo nada más importante ¿Quieres respuestas? Después de media vida obsesionado contigo, creo que puedo darte algunas. Sé por qué nunca hiciste lo que era necesario.

B - Yo no decido quién vive y quién muere, no soy como tú.

J - Por supuesto, nuestra vieja canción. Si me matas, podrías convertirte en lo mismo; yo gano, tú pierdes... ¿Y qué? ¿Cuánto has sacrificado en pos de tu cruzada? ¿Tanto cuesta sacrificar también tu orgullo? Yo gano y muero, tú pierdes y vives; o mueres, ¿qué más da? Gotham gana, el mundo gana. Mira ahí fuera: Crane, Bane, Croc, Ivy, incluso tu amigo Harvey... Tus coloridos amigos podrían pararlos a todos, al único que no podían detener era a mí. Mi existencia ha estado justificando la tuya, pero no es solo eso...
Si yo desaparecía por cualquier otro motivo, el azuloso te dejaría mantener tu patio de recreo, y hasta podrías seguir jugando con los juguetes de la Liga. Y entonces lo entendí. De algún modo, en algún lugar, él cruzó ese límite vuestro, hizo lo que tenía que hacer, y tú lo sabes. Quizás no lo sepa nadie más, quizás lo sepan unos pocos, pero eso no te importa: mantenerme vivo te hace mejor que Superman. Eso es lo que te convierte en una roca, eso es lo que me impidió llegar a ti incluso cuando empecé a derribar bat-chiquillos.

Batman aprieta los dientes y cierra los puños, y como una furiosa exhalación, arroja la mesa contra la pared haciéndola añicos, y levanta al Joker del cuello.

B - ¡¡No te atrevas, no tienes derecho!!

J -
con un hilo de voz por el estrangulamiento - Al menos... el chico no... tenía miedo... Él... habría terminado... el trabajo... Pero tenías... que ser... tú - y por un instante sus ojos parecen recobrar la vida - Todavía puedes...arreglarlo... Batman...No dejes que... vuelva...a ser...lo que era.

B -
manteniendo la presa por unos segundos antes de dejarlo caer y dirigirse hasta la puerta - Conocerás el infierno Joker, pero no seré yo quién te envíe. - concluye justo antes de abandonar la sala.

De vuelta al otro lado, el semblante serio de Gordon, y la mirada autocomplaciente de los doctores se posan sobre él.

B - Puede que el fármaco sea efectivo, pero si creen que basta con eso para contenerle, están equivocados. Es posible que ya no sienta la necesidad de matar, incluso que la idea le cause rechazo, pero aún queda odio en él.

C - Lo sé, su tratamiento aún no ha terminado. Es normal que a estas alturas todavía sienta algo de rechazo hacia si mismo, y mucho odio hacia Batman. Puedo solucionar la primera parte con psicoterapia, la segunda sería mucho más fácil si estuviera dispuesto a que le ayudemos también a usted.

B - Así que eso es a lo que hemos venido... Hemos terminado aquí.

C - No hace falta que responda ahora mismo, pero piénselo.
"Batman", una criatura que genera tanto miedo solo puede haber nacido de él. Déjeme ayudarle, puedo hacer que el miedo desaparezca.

B - Yo no temo a los criminales, Corserra.

C - Pero teme a las consecuencias de sus actos... ¿Qué otro motivo podría llevar a un hombre adulto y claramente brillante a vestirse de murciélago y malgastar su talento en una pelea de locos?

B - Dicen que no hemos venido a poner en duda sus métodos y sus resultados. Tampoco he venido a que nadie ponga en duda los míos. 
- mientras retoma el camino de salida acompañado por el comisario.

A - Es consciente que acaba de agredir a un paciente de una institución mental, ¿verdad?

G - mientras continúan caminando - Y pese a todo, al menos hoy, no vamos a irnos habiendo agredido también a su director. Caballeros.

Y tal como llegaron, los dos hombres van deshaciendo su camino sin mediar palabra, hasta que una vez abandonado el edificio, Gordon rompe el silencio.

G - Solo dime, ¿crees que es posible que dure?

B - Sé que no durará. Lo que me propongo averiguar es si ellos lo saben. Si esto esconde otros motivos, si son cómplices de un engaño, conseguiré lo necesario para hacerles responder ante la justicia.

G - ¿Y si solo son víctimas de su ego?

B - Entonces, como todos, deberán responder ante ellos mismos.
..

Gordon se detiene por unos segundos. Siente que esas palabras cargan con el peso de un resquicio de duda, quizás incluso de culpa. Lo siente porque ya escuchó el mismo tono antes, cuando perdieron a Harvey Dent, o cuando Bárbara quedó encadenada a una silla de ruedas... Puede que el tiempo le hubiera vuelto más duro y hermético, y aunque nunca le interesó saber quién, Gordon nunca olvidó que ante todo, Batman es solo un hombre.

G - a unos metros de distancia - Sea lo que sea lo que ha pasado ahí dentro, nada ha cambiado.

B - Las cosas cambian constantemente James. La pregunta es si somos conscientes y capaces de adaptarnos a ello.


Gordon observa a su aliado perderse en la oscuridad mientras enciende un cigarrillo.

G- pensando nuevamente en voz alta - El mundo necesita héroes, eso no cambiará nunca. Espero que seas consciente, y que no lo olvides... 



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viernes, 12 de junio de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo dos.

Hola a todo@s. Sin más dilación, os dejo el segundo capítulo del fan fiction, bastante más largo que el primero, con la intención de compensar la ligera demora en su publicación. Espero que os guste, y si es así, compartidlo por las redes sociales, y os invito como siempre a dejar vuestras sugerencias, opiniones y comentarios ¡Saludos a tod@s!

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo dos.


Asilo Arkham. 23:12 h.

La sombra del murciélago se proyecta alargada hacia la verja de entrada a este recinto de pesadilla. Los oscuros presagios que transmite su silueta, gótica y retorcida, no son nada en comparación a los horrores que en su interior habitan. Un horror regentado por un solo hombre, más cercano al estado de salud mental de sus reclusos que al de cualquiera de sus conciudadanos. Batman es un hombre desconfiado; desconfiado por necesidad más que por naturaleza, impuesta como tal por una meticulosa metodología, pero si hay un hombre libre, si es que se le puede llamar así, del que desconfía de manera natural, ese es Jeremiah Arkham.
Mientras ve aparecer los faros del coche de Gordon en la distancia, abre su comunicador por uno de los canales privados.

B - Alfred.
A - ¿Señor?
B - Estoy en Arkham. Gordon está de camino. Quiero que durante los próximos minutos prestes especial atención a los sistemas de monitorización. Ante la menor sospecha, el menor indicio de que ocurre algo, si no puedes contactar conmigo, inicia los protocolos de la Liga.
A - ¿La Liga, señor? ¿Tan grave es? Creía que Oráculo se encargaba de coordinar todos los protocolos de emergencia.
B - Se trata del Joker, Alfred. Arkham y un nuevo colaborador suyo aseguran haberle cambiado. Sé que puedo contar con tu discreción en lo que a Oráculo se refiere. Al menos hasta que estemos seguros. Y eso también incluye a…
A - interrumpiéndole– al amo Tim y especialmente al amo Richard, por supuesto. –se detiene por un momento- ¿Y en lo que a usted se refiere?
B - Tengo un mal presentimiento, pero eso no es lo importante ahora. Mientras tanto, quiero que generes una búsqueda de cualquier registro sobre un tal Dr. Corserra. Y hazlo en el…
A - le interrumpe por segunda vez- en el ordenador aislado de nuestra red compartida. Entiendo perfectamente lo que implica “discreción en lo que a Oráculo se refiere”, señor.

Si el caballero oscuro sonriese, podríamos decir que su fugaz expresión en ese momento sería lo más parecido.

B - Gracias Alfred.

Finalmente Gordon deja su coche a la entrada y llega hasta su posición. Tras los cristales de su montura, su mirada parece de nuevo taciturna y distante. La reja se abre con un molesto chirrido sin necesidad de que anuncien su llegada. Sin cruzar una palabra, recorren el camino serpenteante hasta la puerta de acceso principal al recinto; demasiado se han dicho ya a lo largo de tantos años. Demasiadas noches de insomnio, demasiada muerte y caos, demasiado perdido…
Tras la puerta, sus anfitriones, Jeremiah Arkham y presumiblemente, el Dr. Corserra. Arkham se adelanta con cabeza erguida, un gesto poco habitual en él.

A – Caballeros, permítanme presentarles al principal artífice del milagro que están a punto de presenciar, el Dr. Alec Corserra.

Batman y Gordon mantienen su mirada al frente en completo silencio, así que el propio Corserra toma el testigo de la conversación.

C - Por favor, no es momento de halagos, no querríamos soliviantar a nuestros invitados, imagino que estarán ansiosos por comprobar de primera mano si todo esto va en serio o se trata de una broma de mal gusto.
G - ¿Broma de mal gusto?¿Realmente acaba de decir ESO? –sus hombros se inclinan ligeramente hacia delante.
C - Comisario, ruego disculpe mi desafortunada elección de palabras –Batman frunce ligeramente el ceño mientras Gordon mantiene la mirada fija sobre su interlocutor-. Por favor, si son tan amables de acompañarnos, haremos todas estas formalidades mucho más breves y llevaderas.

Los cuatro hombres enfilan un largo pasillo mientras Arkham retoma la conversación.

A – Como ya saben, el motivo de que les hayamos…
G – Corta el rollo Arkham. Todos sabemos lo que hay en juego aquí ¿Batman?
B – ¿De qué tratamiento estamos hablando? ¿Neurológico, farmacológico, hipnosis?
C – El paciente ha sido sometido a un tratamiento farmacológico con refuerzo de psicoterapia, sin ningún tipo de inducción o manipulación.
B - ¿Un nuevo fármaco?
C – Así es, desarrollado por mí mismo.
G – E imagino que habrá sido aprobado para su uso en humanos y no me veré obligado a sacarles de aquí esposados, ¿verdad?
A – Por supuesto comisario. Si me permiten recapitular, todo empezó cuando durante algunas de mis sesiones con el Dr. Crane, más conocido como Scarecrow, supe que su toxina del miedo no había tenido efecto alguno sobre el Joker en más de una ocasión. Aunque muchos pensarían que esto se debe a que no es capaz de sentir miedo, yo empecé a trabajar en la hipótesis contraria. ¿Y si no le afectó porque en realidad no podía estar más asustado? Como en la mayoría de lo que concierne a la mente humana, nuestra ciencia conoce muy poco sobre las patologías del miedo, y dedicamos más esfuerzos a aliviar sus síntomas que a erradicar su origen. Tal vez el Dr. Crane sea uno de los hombres que más haya avanzado nunca en ese campo; pero Crane está loco -emite un extraño sonido nasal que parce ser una risa- no podía contar con su conocimiento ni confiar en su palabra. Fue entonces…
G – fue entonces cuando Harry encontró a Sally.
A – Disculpe si no entiendo esa referencia comisario. Como iba diciendo, fue entonces cuando, buscando especialistas en ese campo, pude entrar en contacto con el Dr. Corserra. Él les explicará más detalles. 

Suben una escalera que les lleva hasta un vestíbulo, donde toman otro pasillo.

C – Así es, como ya imaginarán, llevo años trabajando en el campo del miedo. Es de sobra conocido que el miedo modifica sustancialmente las pautas de comportamiento en animales y seres humanos. Pero a diferencia de los animales, en el ser humano el miedo interactúa con otras muchas funciones de alto nivel, trabajando además a nivel somático. Desde mis inicios, estaba convencido de que el miedo podía cambiar la pauta de comportamiento de un individuo de manera permanente y no solo circunstancial. Durante muchos años, estuve desarrollando mi fórmula, obteniendo resultados inmejorables en las primeras pruebas con animales que habían sufrido traumas y mostraban una gran agresividad y ansiedad. Paralelamente, realicé sesiones con numerosos pacientes que sufrían patologías del miedo. Se suele decir que la mejor manera de superar nuestros miedos es enfrentarnos a ellos; pero según mi tesis, este es uno de los mayores errores de la terapia psicológica en este campo. Enfrentarnos al miedo no hace que lo superemos, sino que nos acostumbremos a él y a las sustancias que en su presencia libera nuestro propio cuerpo. Pero el miedo sigue ahí. Hasta el punto de que muchos de los que afirman “haber superado su miedo”, acaban convertidos en adictos a él. Y creo que Batman entenderá perfectamente de lo que estoy hablando.
B – No juegues conmigo Corserra, sé perfectamente a dónde va todo esto. Inhibición química. Estáis intentando eliminar el miedo de la mente humana.
C – No exactamente. Mi fórmula no ataca directamente al centro neurálgico del miedo, sino que inhibe su interacción con otras funciones de alto nivel. Para decirlo de una manera que el comisario pueda entender, la reacción instintiva de alejarse de un peligro que aparece por sorpresa seguiría produciéndose, pero de prolongarse en el tiempo, el compuesto provocaría una reacción de rechazo en el organismo, hasta que la mente volviera a un estado de normalidad. Es como darle una válvula de escape al miedo, para que no pueda enquistarse e interferir con otras partes de la conciencia o el subconsciente.
B – Estamos hablando de manipular la mente. No creo que ninguna comisión ética haya dado su aprobación a esto. 
C – De hecho, así fue. Tres estados diferentes rechazaron la última fase de pruebas en humanos después de conducir satisfactoriamente todo el proceso anterior. Nadie ve inconveniente en que se trate a un animal que va a ser sacrificado por cruzar la línea roja, pero cuando se habla de humanos y unas patologías que generalmente solo le suponen un problema a quienes las sufren, todo se vuelve inexplicablemente complicado.

Finalmente se detienen frente a una puerta, situándose frente a frente mientras Corserra continúa hablando

C - Entonces apareció el Dr. Arkham, con una propuesta tan obvia como brillante. Nadie tendría ningún reparo en que hiciéramos esas pruebas con un solo hombre, más monstruo que hombre, y que tantas veces había cruzado esa línea roja. Y así fue, en cuanto pusimos el nombre Joker sobre la mesa, la ética cambió de prioridad de un plumazo.
B – Esto no está bien Corserra, lo que intentas es demasiado arriesgado. No voy a permitir que pongas en peligro a esta ciudad solo por alimentar tu ego.

En ese momento el Dr. Arkham, con las manos a la espalda y la cabeza gacha, se interpone de un paso entre ambos

A – Discúlpeme Batman, pero creo que se está llevando una impresión equivocada de todo esto –alzando la vista por encima de la montura de sus gafas-. Si hoy están aquí no es para darnos su aprobación ni para cuestionar nuestros métodos, si hacemos esto es simplemente como un acto de cortesía por su “particular” relación con el paciente. Ahora, si quieren verlo, extenderemos esa cortesía a dejarles unos minutos a solas con él. Pueden encontrarlo tras esta puerta. De lo contrario, me veré obligado a pedirles que vuelvan por donde han venido.

Tras unos segundos de tenso silencio, Batman cruza la puerta. Mientras el Dr. Corserra se aparta hacia un lado, Gordon se aproxima a Arkham, que sigue a escasamente un metro de la puerta, y se coloca a su lado. Le mira fijamente, pero no recibe respuesta visual.

G – Arkham, si esto sale mal, te haré directamente responsable. No pararé hasta acabar con tu carrera y la de tu nuevo amigo.
A – manteniendo la mirada en un punto indefinido sin devolvérsela a Gordon- ¿Es una amenaza, comisario? 
G – ¿Una amenaza? No me tomes por uno de tus reclusos… Es una promesa.



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martes, 29 de julio de 2014

Lectura recomendada del mes: Batman. A celebration of 75 years.


El pasado 23 de Julio fue el elegido por DC Comics como el día oficial del 75 aniversario de su personaje franquicia, su gallina de los huevos de oro, el personaje de cómic que más genera a su alrededor, pese a quien pese.
Las librerías especializadas realizaron eventos especiales y grandes descuentos, y algunas cadenas nacionales de TV se sumaron a la iniciativa con emisiones relacionadas de un modo u otro con el Caballero oscuro, el Señor de la Noche, el Cruzado Enmascarado, el mejor Detective del Mundo, o simplemente, Batman. Muchos seguidores lucían orgullosos sus bat-prendas de gala, y un servidor, gracias a la escrupulosa política de pre-reservas de Amazon, recibía con el entusiasmo de un chiquillo este tomo de 432 páginas que, por cierto, se agotó en la primera semana, y que por el momento sólo se comercializa en formato tapa dura y digital.


Y después de tenerlo algunos días en mis manos, llega la hora de comentarlo. No nos engañemos, DC tampoco ha puesto toda la carne, ni mucho menos, en el asador; pisarse posibles ingresos incluyendo alguno de los super-ventas de su personaje franquicia era algo que no entraba en sus planes, ni tampoco en mis previsiones si os soy sincero. Se echa de menos la presencia de artistas clave como Jeph Loeb y Tim Sale, Grant Morrison, Len Wein, Alex Ross, Bill Sienkiewicz o Frank Miller (aunque este último tiene presencia como dibujante, pero de muy poco peso) entre otros. Pero antes de hablar de lo que falta, hablemos de lo que hay.

El volumen recoge 22 historias divididas en 5 etapas + 1 extra exclusiva, tal y como detallo a continuación:

I. 1939-1954: THE DYNAMIC DUO 

Detective Comics #27 (1939) The case of the Chemical Syndicate. Bill Finger y Bob Kane.
Batman #1 (1940) The legend of the Batman. Who he is and how he came to be. Bill Finger y Bob Kane.
Detective Comics #83 (1944) Accidentally on Purpose. Don Cameron, Jack Burnley, George Roussos.
Batman #49 (1948) The scoop of the Century. Bill Finger, Bob Kane, Lew Sayre Schwartz.
Detective Comics #211 (1954) The Jungle Cat-Queen. Edmond Hamilton, Dick Sprang, Charles Paris.

II. 1955-1969: THE CAPED CRUSADER

Detective Comics #216 (1955) The Batman of Tomorrow. Edmond Hamilton, Dick Sprang, Charles Paris.
World's Finest Comics #94 (1958) The origin of the Superman-Batman Team. Edmond Hamilton, Dick Sprang, Stan Kaye, Kurt Swan.
Detective Comics #327 (1964) The Mystery of the Menacing Mask. John Broome, Carmine Infantino, Joe Giella.
Batman #181 (1966) Beware of...Pison Ivy! Bob Kanigher, Sheldon Moldoff, Carmine Infantino, Joe Giella.
Detective Comics #359 (1967) The Million Dollar debut of Batgirl. Gardner Fox, Carmine Infantino, Sid Greene.

III. 1970-1986 CREATURE OF THE NIGHT

Detective Comics #395 (1970) The Secret of the Waiting Graves. Denny O'Neill, Neal Adams, Dick Giordano.
Detective Comics #442 (1974) Death Flies the Haunted Sky. Archie Godwin, Alex Toth, Jim Aparo.
Detective Comics #474 (1977) The Deadshot Ricochet. Steve Englehart, Marshall Rgers, Terry Austin.
DC Special Series #21 (1980) Wanted Santa Claus - Dead or Alive. Denny O'Neill, Frank Miller, Steve Mitchell.
Batman Special #1 (1984) The Player on the Other Side. Mike W. Barr, Michael Glden, Mike DeCarlo.

IV. 1986-2011 THE DARK KNIGHT

Detective Comics #574 (1987)  ...My Beginning...and my Probable End. Mike W. Barr, Alan Davis, Paul Neaey.
Detective Comics #633 (1991) Identity Crisis. Peter Milligan, Tom Mandrake, Michel Golden.
Batman #497 (1993) Broken. Doug Moench, Jim Aparo, Dick Giordano, Kelley Jones.
Detective Comics #711 (1997) Knight Out. Chuck Dixon, Graham Nolan, Cam Smith.
Detective Comics #757 (2001) Air Time. Greg Rucka, Rick Burchett, Rodney Ramos, Dave Johnson.
Detective Comics #821 (2006) The Beautiful People. Paul Dini, J.H. Williams III, Simone Bianchi.

V. 2011 and Beyond. REBIRTH

Batman #2 (2011) Trust Fall. Scott Snyder, Greg Capullo, Jonathan Glapion.
Detective Comics #27 reimagining (2014) The case of the Chemical Syndicate. Brad Meltzer, Chip Kidd, Bill Finger, Bob Kane.

En primer lugar me gustaría remarcar que si lo que andáis buscando es una lectura de iniciación al Universo de Batman, éste no es vuestro tomo; ni parecido. Y si bien estamos en la sección de lecturas recomendadas, lo cierto es que, con los ojos de hoy, las historias que presenta resultan en su mayoría lecturas anacrónicas, más enfocadas a despertar la nostalgia de los más veteranos o saciar la curiosidad de los más enciclopédicos, pero que difícilmente harán vibrar a los nuevos lectores.

Como decía antes, se echa de menos a muchos autores y artistas, pero sobre todo, se echa de menos a muchos, demasiados villanos. Como "pesos pesados", tan sólo nos encontramos con Deadshot, Bane, un cameo del Pingüino, Poison Ivy, Mad Hatter, Hugo Strange, y, si la queremos considerar como tal, Catwoman. Para un servidor, ya era de esperar la ausencia del Joker, que en mitad de toda esta maquinaria de hacer dinero, contará con su propio tomo de 75 aniversario. Y tampoco me molesta; si por algo se caracteriza Batman es por una extensa y colorida galería de villanos. Y aún así, en ese sentido esta recopilación decepciona, y mucho: ni rastro de Ra's al Ghul, Two-Face, Scarecrow, Riddler, Clayface, Killer Croc, Mr. Freeze, Black Mask, Carmine Falcone, Firefly o Victor Zsasz.
Ni rastro tampoco de algunos eventos de impacto en la etapa moderna como No Man's Land, Batman RIP, Crisis Final, Batlle for the Cowl, El regreso de Bruce Wayne... Como dije, no era de esperar que se fueran a pisar superventas como Año Uno, La Broma Asesina, El Largo Halloween, Victoria Oscura, Hush, etc... Pero si podían haber ofrecido algún "bocado" de ciertos arcos argumentales como sí han hecho con Knightfall o La Corte de los búhos. Ni rastro tampoco de la JLA, o de los Outsiders... Demasiadas ausencias en más de 400 páginas. 

¿Y por qué la recomiendo entonces, estaréis pensando? 
En primer lugar, la edición está bastante cuidada, las páginas son firmes, brillantes, con un buen trabajo de re-edición y color. 
En segundo lugar, porque incluye algunas curiosidades interesantes para iniciados y coleccionistas, como la explicación del cambio físico de Alfred, el origen del equipo World's Finest, o alguna muestra de la truculenta y bizarra edad de plata que le tocó vivir a Batman, especialmente penalizado por la Comic Code Authority (el nombre ya tira para atrás...). También un pequeño muestrario de las mujeres de su vida, como Vicki Bale, Selina Kyle, Silver St. Claire o Lydia Granger, y del riesgo que podían conllevar para su identidad secreta. Y a diferencia de sus villanos, sí que están la mayoría de sus aliados más importantes, sin contar como decía antes las afiliaciones y crossovers: Alfred, Dick Grayson, Jason Todd, Tim Drake, James Gordon, Superman, Barbara Gordon, o Leslie Thompkins, con bastante peso en este libro para lo que se la suele ningunear, especialmente en las adaptaciones a otros medios.
Y en tercer lugar, lo más importante: BECAUSE HE'S BATMAN!! Lo admito, DC podría haberlo hecho mucho, muchísimo mejor con este tomo. Pero también podría haberlo hecho peor, y aún así habrían contado con mi dinero. Y con el de muchos otros. Ese es el poder del más grande, no el primero, ni el más poderoso sobre el papel, pero sin duda el más grande. Aún así he intentado ser objetivo y no engañar o incitar a nadie a comprar algo que no es lo que realmente busca. 

Si lo que queréis es una guía de iniciación al personaje, o de los eventos más importantes ordenados cronológicamente, o de las lecturas imprescindibles, en El DeLorean de M&M estamos trabajando en un podcast MUY especial donde trataremos todos esos puntos y más, así que estad atentos al programa y las redes sociales. 

¡Saludos a tod@s!

miércoles, 23 de julio de 2014

Recordatorio de proyectos en marcha.

Antes de colgar una nueva review, aprovecho para recordar a los seguidores del blog que aún no estén familiarizados con el resto de actividades, los diferentes proyectos entre los que actualmente repartimos nuestro tiempo.

Como algunos ya sabréis, en el margen derecho del blog podéis encontrar un reproductor integrado con acceso a los últimos programas de "El DeLorean de M&M", el podcast de cine, TV, y cómic que conduzco junto a mi amigo y co-propietario Miguel, al que tarde o temprano espero que veáis también por el blog, y que supone el eje central sobre el que pivotan el resto de proyectos. El que se lleva más horas y más dedicación, eso sí, siempre con gusto. Podéis encontrarnos en ivoox, itunes, o escucharnos a través de cualquier lector de feed. También disponemos de un grupo bastante majo en Facebook, donde los oyentes y nosotros compartimos noticias, bromas, penurias, cabreos e impresiones. Por último, tenemos un perfil en Ask.fm que vamos atendiendo con cierta regularidad, donde podréis saber más sobre el programa y sobre nosotros a través de vuestras preguntas. Pero sin pasarse...



En el mismo enlace podéis encontrar también el spin-off del DeLorean, homónimo al blog, creado simplemente para poder mantener la actividad "en las ondas" cuando no sea posible grabar un DeLorean de pleno derecho, es decir, cuando nos sea imposible grabar juntos pero aún así tengamos tiempo y ganas de comentar algún material aunque sea por separado. Podéís utilizar también las mismas redes sociales para lo referente a este podcast (y al blog).


Por último, os traemos "Yo no fiché a Romerito", un podcast deportivo centrado en el mundo del fútbol, y de manera especial (aunque no exclusiva) en la actualidad blaugrana. Uno de los poquísimos podcasts aficionados que podréis encontrar al respecto, presentado en forma de tertulia, y como siempre con un toque de humor y mala leche. Aunque Miguel cuenta con mi opinión en la toma de decisiones, y también participo como contertulio fijo (pese a que últimamente parecen haberme degradado a imitador residente), la autoría del programa se le debe adjudicar a él. Algo que no menoscaba en ningún sentido el aprecio o la ilusión que un servidor pone en el proyecto. Tampoco es que aportemos un formato novedoso o rompedor, pero sí que el programa viene a llenar un hueco donde los aficionados barcelonistas no disponían de muchas alternativas sonoras de este tipo. Y así parecen ratificarlo los buenos números del programa en muy poco tiempo.



Os mantendremos informados de cualquier cambio o novedad, y os esperamos por las redes sociales o cualquiera de las secciones de comentarios.

¡Saludos a tod@s!

viernes, 6 de junio de 2014

Lectura recomendada del mes: Days of the future past (1981).


Coincidiendo con el rimbombante estreno de su adaptación cinematográfica, la lectura recomendada para este mes caía por su propio peso. A diferencia de lo que los no familiarizados con este material pudieran pensar desde la distancia, no nos encontramos ante ningún macro-evento, ni siquiera una saga de 6 o 12 números. Pese a su enorme repercusión y fama, Days of the future past se desarrolla en solamente 2 números, Uncanny X-Men #141 y #142, de la mano del espectacular tándem formado por Chris Claremont y John Byrne, con Terry Austin en el entintado.

Puede que a día de hoy, a primera vista el argumento no parezca un derroche de originalidad, pero tened en cuenta que en 1981 ni siquiera se había estrenado Terminator. En un futuro distópico, los centinelas han dominado y sembrado su reino de muerte en Estados Unidos. Ante la amenaza global que suponen, el resto de potencias se plantean un ataque nuclear a gran escala. La situación es desesperada, ya que la mayoría de héroes (y villanos) del Universo Marvel han muerto, como podemos comprobar en una de sus primeras y más recordadas viñetas.


Los mutantes que restan, son perseguidos, exterminados, o encerrados en campos de concentración, bajo los efectos de un collar inhibidor que les impide hacer uso de sus poderes. Los portadores del gen mutante son esterilizados para evitar que se reproduzcan. Una letra los identifica en sus vestimentas: H, A, y M.

En este escenario, nos encontramos con Kate Pryde, su esposo Peter Rasputin, Ororo Munroe, y Erik Lehnsherr, irónicamente postrado en una silla de ruedas. Atrás quedaron los días en los que se hacían llamar Kitty Pryde, Coloso, Tormenta y Magneto. Junto a la joven pareja formada por Franklin Richards (hijo de Reed y Sue) y Rachel Summers (hija de Scott y Jean), y uno de los últimos Mutantes libres, Logan, pondrán en marcha un plan desesperado para intentar salvar su futuro y el de las personas que un día fueron.

La conciencia de Pryde es enviada a su cuerpo del pasado para intentar evitar el asesinato del senador Robert Kelly a manos de la Hermandad de mutantes malvados, liderados por Mística. Este acontecimiento desencadenó una corriente anti-mutante cuyas consecuencias acabaron conduciendo a ese futuro apocalíptico. A diferencia de lo que ocurre en la película, aunque ambas tramas sí ocurren en paralelo, en el futuro no se limitan a esperar e intentar sobrevivir. Ante la falta de garantías de este plan, Logan y los demás tienen otro para el futuro. Se trata de una misión casi suicida, el asalto al edificio Baxter, antiguo cuartel de los 4F y actual centro de operaciones de los centinelas.

Una de las principales ventajas de este arco argumental a la hora de recomendarlo es que no hace falta casi ningún conocimiento previo para poder acercarse a él. No es necesario saber cómo se encontraba la continuidad, o los eventos inmediatamente anteriores y posteriores, y eso siempre es una gran baza a favor. 

Claremont y Byrne estaban "on fire", y como suele ser propio de su estilo, haciendo hablar (y pensar) a sus personajes hasta por las orejas, todos los detalles necesarios quedan explicados y justificados. No creáis que por ello la lectura se hace densa o pesada. Es muy ligera, y probablemente os deje con ganas de más. Insisto, nos encontramos ante un tándem en estado de gracia creativa, que casi sin quererlo, nos dejó con esta historia uno de los puntos de inflexión y referentes más habituales en la franquicia mutante y el Universo Marvel en general.

No podemos decir lo mismo de su secuela, Days of the future present (1990), un evento que implicó a cuatro colecciones, 4F, Nuevos Mutantes, Factor X (con la formación original de los X-Men) y X-Men. En esta historia, "un eco" de la versión futura de Franklin aparece para poner el presente patas arriba en búsqueda de Rachel, su amor perdido. Desde un futuro indeterminado, le seguirán Ahab y sus sabuesos, los cazadores de mutantes. Por desgracia, la historia es demasiado compleja como para contarse de una manera tan dispersa y con demasiadas incoherencias. Los héroes además tienen un comportamiento inconsistente y vulgar, y nos encontramos, por ejemplo, a Jean Grey en "modo insoportable", mientras ocurren cosas supuestamente más importantes a su alrededor. La continuidad está patas arriba, y aparecen muchos, demasiados personajes, que a la mayoría no os dirán nada de nada. El dibujo además deja bastante que desear en más de la mitad del evento. Absolutamente prescindible y solo para hardcore fans.


La que sí resulta una lectura conveniente y mucho más acorde, aunque a cierta distancia en cuanto a calidad de la obra original, es su precuela, Wolverine: Days of Future Past (1998), donde Logan, Júbilo Lee, Sanguijuela, Sincro y Magneto, unirán sus fuerzas para intentar liberar a la hija de éste, la Bruja Escarlata, de manos de Shinobi Shaw y Betsy Braddock (antes Mariposa mental), que la están utilizando para alterar el equilibrio natural del mundo y sembrar el caos definitivo. A cambio, Magneto accede a ayudar a Júbilo y los demás a liberar a sus compañeros mutantes del cautiverio de los Centinelas; lógicamente, se trata de Pryde y los otros protagonistas de la historia original.
Mini-serie de 3 números, con una escritura sólida, y personajes fuertes en los que apoyarla, como el propio Logan, o un buen Magneto, que además de mucho poder, se nos presenta con muchos matices. Sin ser una historia memorable, sí que hace bastante justicia a su predecesora, y presenta un buen aperitivo, con un final relativamente "dulce" para lo que sabemos que está por venir. Cuenta además con algunos cameos de bastante caché, como Zemo o Emma Frost.


Con esta entrada damos por cerrada la semana X-Men en el blog, que finalizará con la próxima grabación del podcast especial dedicado a la película. Os he reseñado 3 lecturas al precio de una, para quienes la película os sepa a poco y tengáis ganas de más, o simplemente para tomar (o retomar) una de las lecturas imprescindibles en el camino del comiquero y saber algo más sobre sus ramificaciones más directas (que no únicas).

Nos vemos la semana que viene, y os invito como siempre a comentar por cualquiera de las vías a vuestra disposición ¡Saludos a tod@s!