viernes, 7 de agosto de 2015

Léon. El profesional (Luc Besson, 1994): Benditas lentejas.


En 1994 el hiperactivo Luc Besson nos dejaba la que probablemente, a excepción hecha si se quiere de El quinto elemento (no así para quien os habla), sea su mejor película como director. Uno de los ejemplos más claros que se me ocurren de lo que podríamos considerar como una fan favorite, ya que si bien la recepción crítica de la película fue en muy pocos casos negativa, existe una importante diferencia entre esas valoraciones críticas mezcladas, rondando el 6,5 de media, y el notable alto que recibe por parte del público en webs como imdb, rotten tomatoes o filmaffinity, superando cómodamente el 8.

Como a estas alturas la mayoría ya sabréis, Léon El Profesional se centra en la relación entre el propio Léon, un asesino a sueldo, y Mathilda, una niña de 12 años que busca venganza por el asesinato de su família, a la que, pese a sus dudas, acaba aceptando como aprendiz. Esta viene a ser la sinopsis oficial de la pelicula, aunque lo más fiel a la verdad, sin entrar en grandes spoilers, sería decir que busca venganza por el asesinato de su hermano.

Con esta premisa, 110 minutos por delante, y el hombre detrás de Taken o Transporter a los mandos, uno podría pensar que nos encontramos a las puertas de un viaje cargado de acción, ritmo y violencia. Y en cuanto arranca la cinta, la primera escena parece ratificar esa expectativa. Nada más lejos de la realidad, pues a partir de ese momento y hasta su magnífica escena final (donde la película echa el resto), las escenas de acción se van viendo dosificadas, y cada vez más eclipsadas por el verdadero motor de la película, Léon y Mathilda. Mathilda y Léon.

Con esto no quiero no decir que la película sea un estudio de personajes, una reflexión sobre la naturaleza humana y la complejidad de sus relaciones. En absoluto. Sí que podemos encontrar algún que otro diálogo que cava más profundo, pero la mayoría del tiempo, los roles de niño y adulto se irán intercambiando y entrelazando hasta el punto de hacernos llegar a creer una situación tan rocambolesca en apariencia. No son personajes complejos y oscuros, y creo que ahí reside la magia de la película, en la pureza que ambos irradian de manera natural en un marco de crimen, drogas, muerte y violencia. A título pesonal, me parece algo muy meritorio y difícil de conseguir cuando otras historias con una premisa similar (Kick Ass, God bless America) normalmente son abordadas desde la parodia y la sátira.

Hablando de Kick Ass, uno no puede evitar ver algo de Léon y Mathilda en Big Daddy y Hit-Girl (siempre mezclado con la deconstrucción de Batman y Robin). Especialmente entre Mathilda y Hit-Girl. Desde la peluca de Hit-Girl, hasta un plano que prácticamente comparten ambas películas.




Tampoco es una historia rica en personajes. ya que aparte de su pareja protagonista, solo asoman la cabeza Danny Aiello como Tony, un personaje cuya principal función es en realidad dar matices al personaje de Léon (sobre todo una vez madurada la película), y Gary Oldman como Stansfield, nuestro villano.
Respecto a Oldman, algunos le acusan en esta ocasión (y algunos en muchas otras) de sobreactuado. Debo decir que no comparto lo más mínimo esa visión. Creo que hay que diferenciar entre sobreactuar, e interpretar a un personaje extremo; Stansfield es drogadicto, violento e inestable, un villano con muy pocos minutos en pantalla, que requería un actor sin miedo, capaz de desmelenarse y entregarse a un papel, probablemente el peor escrito de toda la película, que en manos de cualquier otro bien podría haber condenado la película al fracaso.

¿Una escena cagando dices? No hay problema, soy el puto Gary Oldman!
Y digo el peor escrito porque es en lo que le rodea donde vamos a encontrar todas esas lentejas (ya sabéis, si las quieres las tomas y si no las dejas) a las que hacía referencia en el título.
Porque nuevamente, para no estropearos la experiencia si es que aún queda alguien que no la haya visto, solo diré que es un personaje al que se le piden muy pocas explicaciones y se le conceden muchos, muchísimos recursos.
Por no hablar de las cosas que pueden llegar a pasar en una comisaría de policía.
Lentejas sí, pero cuando las acompañas con buenos personajes, buenas actuaciones, y una escena final memorable, uno solo puede decir: benditas lentejas.

A modo de off-topic, simplemente me gustaría señalar mi decepción relativa a estas alturas con Natalie Portman.
Que no se me enfade nadie, sé que solo tiene 34 años, una edad con la que los más afortunados apenas empiezan a despuntar, y un Oscar en su haber. Pero lo cierto es que cuando con 14 años, ya te ha robado el corazón en Léon, les ha robado la película a un supuesto reparto coral en Beautiful Girls, y hasta ha asomado la cabeza por Heat, uno se entrega convencido de que la niña se va a comer el mundo. Y lo cierto es que, 21 años después, su carrera no me parece tan rutilante como hubiera vaticinado por aquel entonces. Ha combinado grandes actuaciones (Closer, Cisne Negro) y buenos proyectos, con auténticos bodrios, comedias románticas, telefilmes de tapadillo, y una muy desafortunada elección de Blockbusters (V de Vendetta, la segunda trilogía de Star Wars, y la franquicia Thor). Y es que su Amidala (mitad de la pareja con menos química de la historia del cine) y su Jane Foster, casi me han hecho desear que Natalie se hubiera criogenizado a los 15 años y salido únicamente de ese estado para interpretar a personajes como Mathilda. Casi. Pero por favor, no más Jane Foster...

La semana que viene voveré con más reseñas, y el cuarto episodio del fanfiction.
¡Saludos a tod@s!


jueves, 6 de agosto de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo tres.

Hola a todo@s. Después de un periodo vacacional, aquí tenéis el tercer capítulo del fan fiction "La cura". Aunque no estoy recibiendo unos datos muy esperanzadores en cuanto visitas, y ningún feedback a través del blog, lo cierto es que, tal y como comenté, este es un proyecto que quiero finalizar más como algo personal, que por lo que pueda o no cubicar en lo que a datos se refiere. También debo decir que algunos sí os habéis pronunciado a través de las redes sociales, y aprovecho para daros nuevamente las gracias.
Sin más, espero que os guste, y no temáis compartir vuestras impresiones conmigo, sean en el sentido que sean.

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo tres.


Asilo Arkham, 23:29 h

El caballero oscuro cruza el umbral de la puerta que le debe situar por enésima vez cara a cara con su némesis. Al otro lado, solo esperan una mesa, un par de sillas, y un recluso esposado con el nombre Joker en la solapa de su uniforme; en sus ojos solo encuentra una mirada esquiva y desapasionada. No necesita más para saber que algo ha cambiado dentro del hombre al que tantas veces ha confrontado, pero no le sorprende. Arkham y Corserra no les habrían llevado hasta allí para presumir de su logro si no estuvieran seguros de lo que tenían entre manos. Pero sabe que eso no significa que su papel en todo esto haya terminado.

Demasiadas preguntas en el aire, algunas relacionadas con los límites que hayan podido cruzarse en el proceso, o más importante aún, si ese nuevo estado puede ser realmente permanente. La más importante, en cambio, lleva mucho más tiempo en su cabeza; casi tanto tiempo como su interlocutor, tanto tiempo como el que ha pasado desde que su misión se convirtió en obsesión, cuando empezó a cuestionarse si la maldad pura podía ser derrotada o simplemente estaba condenado a contenerla eternamente.

Pero todas esas preguntas tendrán su momento y lugar para ser estudiadas. Y es que bajo las innumerables máscaras con las que carga, siempre hubo un hombre forzado a convivir demasiado tiempo, demasiadas veces con la pérdida. Un hombre que nunca pudo confiar en una respuesta desde el otro lado que quizás, solo quizás, esta vez sí pueda obtener.

B - Joker...

J - Te agradecería que no me llames así.

B - No estás en posición de pedirme nada. En cualquier caso, te lo preguntaré como si habláramos de otra persona. Así que dime, ¿a qué teme el Joker?

J- A estas alturas ya deberías conocer la respuesta a esa pregunta. A todo, Batman. A la indiferencia, al olvido, a la intrascendencia, a la vida... A todo excepto a la muerte. Y por encima de todo a ti, por obligarme a seguir asustado -
asevera sin que su expresión denote un solo sentimiento.

B - He venido creyendo que podría obtener algo nuevo, pero veo que estaba equivocado. Dicen que has cambiado, pero solo recibo una broma de mal gusto como respuesta. Después de todo, ¿yo soy el responsable de tus actos?

J - Cambiado o no, soy muy consciente de todo lo que he hecho. Si siento culpa o no, es algo que no te incumbe. Soy responsable de mis actos, igual que tú eres responsable de los tuyos. No te culpo por lo que he hecho, te culpo por no haberme parado.

B - Yo siempre he estado ahí para detenerte.

J - Sigue diciéndote eso a ti mismo Batman. Una vez estuviste ahí para detenerme, mucho antes de que fuera una amenaza real, pero sobreviví, y ya nunca fuiste capaz de acabar lo que empezaste.

B - Conozco este juego, lo hemos jugado demasiado tiempo.

J- Oh, sí. El enfermizo juego de tu luminosa oscridad contra mi alegre maldad. Sigues repitiéndote sin pudor la misma mentira con la esperanza de llegar a creerla; nunca has querido un mundo mejor Batman, solo un mundo donde fueras necesario.

B - Si quisiera un psicoanálisis barato, hablaría con Harley. He venido buscando respuestas, si no vas a dármelas, tengo cosas más importantes que hacer...

J - Nunca hubo nada más importante ¿Quieres respuestas? Después de media vida obsesionado contigo, creo que puedo darte algunas. Sé por qué nunca hiciste lo que era necesario.

B - Yo no decido quién vive y quién muere, no soy como tú.

J - Por supuesto, nuestra vieja canción. Si me matas, podrías convertirte en lo mismo; yo gano, tú pierdes... ¿Y qué? ¿Cuánto has sacrificado en pos de tu cruzada? ¿Tanto cuesta sacrificar también tu orgullo? Yo gano y muero, tú pierdes y vives; o mueres, ¿qué más da? Gotham gana, el mundo gana. Mira ahí fuera: Crane, Bane, Croc, Ivy, incluso tu amigo Harvey... Tus coloridos amigos podrían pararlos a todos, al único que no podían detener era a mí. Mi existencia ha estado justificando la tuya, pero no es solo eso...
Si yo desaparecía por cualquier otro motivo, el azuloso te dejaría mantener tu patio de recreo, y hasta podrías seguir jugando con los juguetes de la Liga. Y entonces lo entendí. De algún modo, en algún lugar, él cruzó ese límite vuestro, hizo lo que tenía que hacer, y tú lo sabes. Quizás no lo sepa nadie más, quizás lo sepan unos pocos, pero eso no te importa: mantenerme vivo te hace mejor que Superman. Eso es lo que te convierte en una roca, eso es lo que me impidió llegar a ti incluso cuando empecé a derribar bat-chiquillos.

Batman aprieta los dientes y cierra los puños, y como una furiosa exhalación, arroja la mesa contra la pared haciéndola añicos, y levanta al Joker del cuello.

B - ¡¡No te atrevas, no tienes derecho!!

J -
con un hilo de voz por el estrangulamiento - Al menos... el chico no... tenía miedo... Él... habría terminado... el trabajo... Pero tenías... que ser... tú - y por un instante sus ojos parecen recobrar la vida - Todavía puedes...arreglarlo... Batman...No dejes que... vuelva...a ser...lo que era.

B -
manteniendo la presa por unos segundos antes de dejarlo caer y dirigirse hasta la puerta - Conocerás el infierno Joker, pero no seré yo quién te envíe. - concluye justo antes de abandonar la sala.

De vuelta al otro lado, el semblante serio de Gordon, y la mirada autocomplaciente de los doctores se posan sobre él.

B - Puede que el fármaco sea efectivo, pero si creen que basta con eso para contenerle, están equivocados. Es posible que ya no sienta la necesidad de matar, incluso que la idea le cause rechazo, pero aún queda odio en él.

C - Lo sé, su tratamiento aún no ha terminado. Es normal que a estas alturas todavía sienta algo de rechazo hacia si mismo, y mucho odio hacia Batman. Puedo solucionar la primera parte con psicoterapia, la segunda sería mucho más fácil si estuviera dispuesto a que le ayudemos también a usted.

B - Así que eso es a lo que hemos venido... Hemos terminado aquí.

C - No hace falta que responda ahora mismo, pero piénselo.
"Batman", una criatura que genera tanto miedo solo puede haber nacido de él. Déjeme ayudarle, puedo hacer que el miedo desaparezca.

B - Yo no temo a los criminales, Corserra.

C - Pero teme a las consecuencias de sus actos... ¿Qué otro motivo podría llevar a un hombre adulto y claramente brillante a vestirse de murciélago y malgastar su talento en una pelea de locos?

B - Dicen que no hemos venido a poner en duda sus métodos y sus resultados. Tampoco he venido a que nadie ponga en duda los míos. 
- mientras retoma el camino de salida acompañado por el comisario.

A - Es consciente que acaba de agredir a un paciente de una institución mental, ¿verdad?

G - mientras continúan caminando - Y pese a todo, al menos hoy, no vamos a irnos habiendo agredido también a su director. Caballeros.

Y tal como llegaron, los dos hombres van deshaciendo su camino sin mediar palabra, hasta que una vez abandonado el edificio, Gordon rompe el silencio.

G - Solo dime, ¿crees que es posible que dure?

B - Sé que no durará. Lo que me propongo averiguar es si ellos lo saben. Si esto esconde otros motivos, si son cómplices de un engaño, conseguiré lo necesario para hacerles responder ante la justicia.

G - ¿Y si solo son víctimas de su ego?

B - Entonces, como todos, deberán responder ante ellos mismos.
..

Gordon se detiene por unos segundos. Siente que esas palabras cargan con el peso de un resquicio de duda, quizás incluso de culpa. Lo siente porque ya escuchó el mismo tono antes, cuando perdieron a Harvey Dent, o cuando Bárbara quedó encadenada a una silla de ruedas... Puede que el tiempo le hubiera vuelto más duro y hermético, y aunque nunca le interesó saber quién, Gordon nunca olvidó que ante todo, Batman es solo un hombre.

G - a unos metros de distancia - Sea lo que sea lo que ha pasado ahí dentro, nada ha cambiado.

B - Las cosas cambian constantemente James. La pregunta es si somos conscientes y capaces de adaptarnos a ello.


Gordon observa a su aliado perderse en la oscuridad mientras enciende un cigarrillo.

G- pensando nuevamente en voz alta - El mundo necesita héroes, eso no cambiará nunca. Espero que seas consciente, y que no lo olvides... 



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viernes, 12 de junio de 2015

Fan Fiction. Batman: La cura. Capítulo dos.

Hola a todo@s. Sin más dilación, os dejo el segundo capítulo del fan fiction, bastante más largo que el primero, con la intención de compensar la ligera demora en su publicación. Espero que os guste, y si es así, compartidlo por las redes sociales, y os invito como siempre a dejar vuestras sugerencias, opiniones y comentarios ¡Saludos a tod@s!

Nota: Este es un fan fiction publicado sin ánimo de lucro ni agravio, en un blog que no recibe ingresos de ningún tipo. Todos los personajes (a excepción del Dr. Corserra), ubicaciones, y marcas registradas utilizadas en esta historia son propiedad de DC Comics, que podrá solicitar a través de cualquier vía la retirada de esta publicación.

Batman: La cura. Capítulo dos.


Asilo Arkham. 23:12 h.

La sombra del murciélago se proyecta alargada hacia la verja de entrada a este recinto de pesadilla. Los oscuros presagios que transmite su silueta, gótica y retorcida, no son nada en comparación a los horrores que en su interior habitan. Un horror regentado por un solo hombre, más cercano al estado de salud mental de sus reclusos que al de cualquiera de sus conciudadanos. Batman es un hombre desconfiado; desconfiado por necesidad más que por naturaleza, impuesta como tal por una meticulosa metodología, pero si hay un hombre libre, si es que se le puede llamar así, del que desconfía de manera natural, ese es Jeremiah Arkham.
Mientras ve aparecer los faros del coche de Gordon en la distancia, abre su comunicador por uno de los canales privados.

B - Alfred.
A - ¿Señor?
B - Estoy en Arkham. Gordon está de camino. Quiero que durante los próximos minutos prestes especial atención a los sistemas de monitorización. Ante la menor sospecha, el menor indicio de que ocurre algo, si no puedes contactar conmigo, inicia los protocolos de la Liga.
A - ¿La Liga, señor? ¿Tan grave es? Creía que Oráculo se encargaba de coordinar todos los protocolos de emergencia.
B - Se trata del Joker, Alfred. Arkham y un nuevo colaborador suyo aseguran haberle cambiado. Sé que puedo contar con tu discreción en lo que a Oráculo se refiere. Al menos hasta que estemos seguros. Y eso también incluye a…
A - interrumpiéndole– al amo Tim y especialmente al amo Richard, por supuesto. –se detiene por un momento- ¿Y en lo que a usted se refiere?
B - Tengo un mal presentimiento, pero eso no es lo importante ahora. Mientras tanto, quiero que generes una búsqueda de cualquier registro sobre un tal Dr. Corserra. Y hazlo en el…
A - le interrumpe por segunda vez- en el ordenador aislado de nuestra red compartida. Entiendo perfectamente lo que implica “discreción en lo que a Oráculo se refiere”, señor.

Si el caballero oscuro sonriese, podríamos decir que su fugaz expresión en ese momento sería lo más parecido.

B - Gracias Alfred.

Finalmente Gordon deja su coche a la entrada y llega hasta su posición. Tras los cristales de su montura, su mirada parece de nuevo taciturna y distante. La reja se abre con un molesto chirrido sin necesidad de que anuncien su llegada. Sin cruzar una palabra, recorren el camino serpenteante hasta la puerta de acceso principal al recinto; demasiado se han dicho ya a lo largo de tantos años. Demasiadas noches de insomnio, demasiada muerte y caos, demasiado perdido…
Tras la puerta, sus anfitriones, Jeremiah Arkham y presumiblemente, el Dr. Corserra. Arkham se adelanta con cabeza erguida, un gesto poco habitual en él.

A – Caballeros, permítanme presentarles al principal artífice del milagro que están a punto de presenciar, el Dr. Alec Corserra.

Batman y Gordon mantienen su mirada al frente en completo silencio, así que el propio Corserra toma el testigo de la conversación.

C - Por favor, no es momento de halagos, no querríamos soliviantar a nuestros invitados, imagino que estarán ansiosos por comprobar de primera mano si todo esto va en serio o se trata de una broma de mal gusto.
G - ¿Broma de mal gusto?¿Realmente acaba de decir ESO? –sus hombros se inclinan ligeramente hacia delante.
C - Comisario, ruego disculpe mi desafortunada elección de palabras –Batman frunce ligeramente el ceño mientras Gordon mantiene la mirada fija sobre su interlocutor-. Por favor, si son tan amables de acompañarnos, haremos todas estas formalidades mucho más breves y llevaderas.

Los cuatro hombres enfilan un largo pasillo mientras Arkham retoma la conversación.

A – Como ya saben, el motivo de que les hayamos…
G – Corta el rollo Arkham. Todos sabemos lo que hay en juego aquí ¿Batman?
B – ¿De qué tratamiento estamos hablando? ¿Neurológico, farmacológico, hipnosis?
C – El paciente ha sido sometido a un tratamiento farmacológico con refuerzo de psicoterapia, sin ningún tipo de inducción o manipulación.
B - ¿Un nuevo fármaco?
C – Así es, desarrollado por mí mismo.
G – E imagino que habrá sido aprobado para su uso en humanos y no me veré obligado a sacarles de aquí esposados, ¿verdad?
A – Por supuesto comisario. Si me permiten recapitular, todo empezó cuando durante algunas de mis sesiones con el Dr. Crane, más conocido como Scarecrow, supe que su toxina del miedo no había tenido efecto alguno sobre el Joker en más de una ocasión. Aunque muchos pensarían que esto se debe a que no es capaz de sentir miedo, yo empecé a trabajar en la hipótesis contraria. ¿Y si no le afectó porque en realidad no podía estar más asustado? Como en la mayoría de lo que concierne a la mente humana, nuestra ciencia conoce muy poco sobre las patologías del miedo, y dedicamos más esfuerzos a aliviar sus síntomas que a erradicar su origen. Tal vez el Dr. Crane sea uno de los hombres que más haya avanzado nunca en ese campo; pero Crane está loco -emite un extraño sonido nasal que parce ser una risa- no podía contar con su conocimiento ni confiar en su palabra. Fue entonces…
G – fue entonces cuando Harry encontró a Sally.
A – Disculpe si no entiendo esa referencia comisario. Como iba diciendo, fue entonces cuando, buscando especialistas en ese campo, pude entrar en contacto con el Dr. Corserra. Él les explicará más detalles. 

Suben una escalera que les lleva hasta un vestíbulo, donde toman otro pasillo.

C – Así es, como ya imaginarán, llevo años trabajando en el campo del miedo. Es de sobra conocido que el miedo modifica sustancialmente las pautas de comportamiento en animales y seres humanos. Pero a diferencia de los animales, en el ser humano el miedo interactúa con otras muchas funciones de alto nivel, trabajando además a nivel somático. Desde mis inicios, estaba convencido de que el miedo podía cambiar la pauta de comportamiento de un individuo de manera permanente y no solo circunstancial. Durante muchos años, estuve desarrollando mi fórmula, obteniendo resultados inmejorables en las primeras pruebas con animales que habían sufrido traumas y mostraban una gran agresividad y ansiedad. Paralelamente, realicé sesiones con numerosos pacientes que sufrían patologías del miedo. Se suele decir que la mejor manera de superar nuestros miedos es enfrentarnos a ellos; pero según mi tesis, este es uno de los mayores errores de la terapia psicológica en este campo. Enfrentarnos al miedo no hace que lo superemos, sino que nos acostumbremos a él y a las sustancias que en su presencia libera nuestro propio cuerpo. Pero el miedo sigue ahí. Hasta el punto de que muchos de los que afirman “haber superado su miedo”, acaban convertidos en adictos a él. Y creo que Batman entenderá perfectamente de lo que estoy hablando.
B – No juegues conmigo Corserra, sé perfectamente a dónde va todo esto. Inhibición química. Estáis intentando eliminar el miedo de la mente humana.
C – No exactamente. Mi fórmula no ataca directamente al centro neurálgico del miedo, sino que inhibe su interacción con otras funciones de alto nivel. Para decirlo de una manera que el comisario pueda entender, la reacción instintiva de alejarse de un peligro que aparece por sorpresa seguiría produciéndose, pero de prolongarse en el tiempo, el compuesto provocaría una reacción de rechazo en el organismo, hasta que la mente volviera a un estado de normalidad. Es como darle una válvula de escape al miedo, para que no pueda enquistarse e interferir con otras partes de la conciencia o el subconsciente.
B – Estamos hablando de manipular la mente. No creo que ninguna comisión ética haya dado su aprobación a esto. 
C – De hecho, así fue. Tres estados diferentes rechazaron la última fase de pruebas en humanos después de conducir satisfactoriamente todo el proceso anterior. Nadie ve inconveniente en que se trate a un animal que va a ser sacrificado por cruzar la línea roja, pero cuando se habla de humanos y unas patologías que generalmente solo le suponen un problema a quienes las sufren, todo se vuelve inexplicablemente complicado.

Finalmente se detienen frente a una puerta, situándose frente a frente mientras Corserra continúa hablando

C - Entonces apareció el Dr. Arkham, con una propuesta tan obvia como brillante. Nadie tendría ningún reparo en que hiciéramos esas pruebas con un solo hombre, más monstruo que hombre, y que tantas veces había cruzado esa línea roja. Y así fue, en cuanto pusimos el nombre Joker sobre la mesa, la ética cambió de prioridad de un plumazo.
B – Esto no está bien Corserra, lo que intentas es demasiado arriesgado. No voy a permitir que pongas en peligro a esta ciudad solo por alimentar tu ego.

En ese momento el Dr. Arkham, con las manos a la espalda y la cabeza gacha, se interpone de un paso entre ambos

A – Discúlpeme Batman, pero creo que se está llevando una impresión equivocada de todo esto –alzando la vista por encima de la montura de sus gafas-. Si hoy están aquí no es para darnos su aprobación ni para cuestionar nuestros métodos, si hacemos esto es simplemente como un acto de cortesía por su “particular” relación con el paciente. Ahora, si quieren verlo, extenderemos esa cortesía a dejarles unos minutos a solas con él. Pueden encontrarlo tras esta puerta. De lo contrario, me veré obligado a pedirles que vuelvan por donde han venido.

Tras unos segundos de tenso silencio, Batman cruza la puerta. Mientras el Dr. Corserra se aparta hacia un lado, Gordon se aproxima a Arkham, que sigue a escasamente un metro de la puerta, y se coloca a su lado. Le mira fijamente, pero no recibe respuesta visual.

G – Arkham, si esto sale mal, te haré directamente responsable. No pararé hasta acabar con tu carrera y la de tu nuevo amigo.
A – manteniendo la mirada en un punto indefinido sin devolvérsela a Gordon- ¿Es una amenaza, comisario? 
G – ¿Una amenaza? No me tomes por uno de tus reclusos… Es una promesa.



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viernes, 22 de mayo de 2015

Fan Fiction - Batman: La cura. Capítulo uno.

Hola a todo@s. Hace un tiempo que tenía abandonado el blog. La verdad es que no me apetece convertirlo en un blog "redifusor" de noticias recopiladas de un lado y otro, y últimamente no dispongo de tanto tiempo para las críticas más allá del podcast, así que voy a probar con este pequeño experimento. Mi intención es publicar de manera semanal/quincenal micro-capítulos de este fan fiction sobre Batman que estoy puliendo a partir de un borrador que tenía hace un tiempo. 

Aclarar que, simplemente a nivel estructural, no se trata de un guión para un cómic. Utilizaré una narrativa libre para explicar la historia que quiero contar, a través de episodios cortos de frecuencia periódica. Espero que os guste, y vuestros comentarios, críticas y sugerencias serán bien recibidos.

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Batman: La cura. Capítulo uno.


Noche cerrada en Gotham, sólo un haz de luz rompe la oscuridad proyectando sobre el cielo el símbolo del murciélago. Una figura silenciosa se balancea entre los tejados; los últimos meses han sido especialmente tranquilos, patrullas rutinarias y criminales de poca monta tentando a su suerte, esperando que asuntos mayores mantuvieran sus manos ocupadas y su mirada lejos de ellos. Pequeñas escaramuzas que podría dejar en manos de cualquier otro, pero siente que necesita mantener sus sentidos afilados y sus músculos preparados tanto como respirar. Aunque durante todos estos años, amenazas mayores y compañeros increíbles hayan cambiado su mundo, el hombre bajo la máscara no olvida su camino solitario, y nunca olvida que todo empezó con una pequeña escaramuza, que bien podría estar tentado de dejar en manos de cualquier otro…

James Gordon espera en la azotea del GCPD, apurando un cigarrillo medio a escondidas, convencido de que aparecerá pese a no haber tenido contacto con él en un tiempo. Sabe que llegará sin que lo vea venir, como s…

B -Comisario.
G -Justo a tiempo – apagando su cigarrillo-. Hay algo que debes ver. Nos están esperando en Arkham, supongo que no tienes nada mejor que hacer, ¿verdad?
B -¿Arkham? Mis sistemas no indican ninguna anomalía.
G -Oh créeme, es una anomalía, una gran anomalía.
B -Conozco ese tono, James.
Gordon dibuja una mueca, y su gesto se vuelve solemne.
G -Supongo que no tiene sentido trivializar contigo… Sé que recuerdas tan bien como yo la primera vez que nos encontramos aquí.
B -Joker… (casi un gruñido).
G –Pues esta podría ser la última vez que lo hagamos para hablar de él. Al parecer Arkham ha estado trabajando con un colaborador externo en su caso, un tal Corserra, especialista en psicosis y otros trastornos de la personalidad.
B -¿Por qué no he sido informado?
G –Créeme, yo me he hecho la misma pregunta. Pero lo cierto es que por más que se haya metido en nuestras vidas, el Joker no nos pertenece. Aunque cada vez que las cosas se desmadran nos toque a nosotros apagar los fuegos y recoger la basura, técnicamente lo que pase dentro de esas instalaciones es solo incumbencia de Jeremiah Arkham. Y al parecer él y su nuevo amigo están convencidos, qué demonios –se detiene un instante y enciende otro cigarrillo-. Están convencidos de haberle… “curado”.
B –…¿Y tú que crees?
G –Ya sabes lo que creo. Creo que en un mundo justo, la muerte le habría reclamado hace tiempo sin tener que ponernos a ti y a mí constantemente entre él y nuestros principios. Creo que no existe redención por lo que nos ha hecho a ambos, y a esta ciudad. Y creo que soy un cabrón por pedirte esto, pero no estoy preparado para confrontarle y discernir. No creo que pueda mirarle a los ojos y ver a un hombre diferente, aún suponiendo que lo sea.
B -¿Y crees que yo sí?
La expresión del comisario se aligera nuevamente, mientras comienza a deambular.
G –Sé que tú sí, por eso tú eres el superhéroe y yo el policía. Pero eso no hace que me sienta menos culpable… ¿Nos vemos allí en 30 minutos?-Se gira hacia donde estaba Batman, que ya ha desaparecido-. Por supesto… que sean 15 pues - piensa en voz alta mientras pisa su cigarrillo apenas empezado y abandona la azotea-.


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lunes, 12 de enero de 2015

Sesión Doble: Snowpiercer (Joon-ho Bong, 2013) y Filth (Jon S. Baird, 2013)


Os prometía hace más de un mes, en el último TDC podcast, que dejaría para el blog la review de estas dos películas. Después de la interminable serie de contratiempos que van amenizando mi vida personal últimamente, me pongo manos a la obra para cumplir, como siempre, con lo prometido.

Antes de entrar en materia, justifiquemos el por qué de esta sesión doble aparentemente tan inconexa. En primer lugar, sabéis que cuando grabo un spin-off me gusta tocar títulos con una popularidad relativamente media-baja. Es algo que, para diferenciar el formato del que usamos en el DeLorean, me permite utilizar el programa como un pequeño tablón de recomendaciones (pese a los benditos spoilers) al tratarse de una fórmula menos dinámica. Aunque finalmente no grabé las reviews, esa era la idea original para el programa, que acabó convertido en un popurrí de teorías y desvaríos sobre series de superhéroes y otros derivados.
En segundo lugar, existen algunos puntos en común entre ambas. El más importante, ambas contaron con una distribución muy limitada en España, y ambas durante el 2014 pese a ser, como habréis visto en el título, producciones del 2013. Si bien cuando entremos en análisis veremos que esto es más o menos razonable en el caso de Filth, me resulta un tanto chocante si hablamos de Snowpiercer, una cinta con casi todos los ingredientes para haber funcionado, promoción y boca a boca mediante, en grandes salas.
Otro punto en común, aunque anecdótico, es la presencia de Jamie Bell en ambas, que alterna su participación en bodrios como el más que probable destrozo definitivo a los 4F en el cine, o la fallida Jumper, con apariciones en propuestas cinematográficas interesantes, pero relativamente desapercibidas, como el caso que nos ocupa.

Pongámonos pues manos a la obra y entremos de lleno, intentando alejarnos lo más posible de los spoilers que caracterizan nuestro formato sonoro, con Snowpiercer.
Como decía unas líneas más arriba, esta cinta cuenta con un buen número de ingredientes para haber funcionado en salas comerciales, quizás no lo suficiente como para llegar a taquillazo, pero sí para haber ofrecido una interesante rentabilidad invirtiendo un mínimo en promoción y confiando en el boca a boca, elemento imprescindible para estas producciones. Un rostro conocido (y comercialmente al alza) en el papel protagonista, escoltado por algunos secundarios de lujo como Ed Harris o John Hurt; acción, una estética a medio camino entre post-apocalíptica y cyber-punk, y un montaje dinámico, por momentos trepidante, aunque sencillo (estructurado en fases, casi como un videojuego).
Tiene incluso una premisa atractiva de cara al gran público; aunque errónea. Y me explico; cuando uno mira Snowpiercer desde fuera, es fácil llevarse al mismo error que yo cometí: "El Capitán América de tapadillo liderando una revolución en un tren, en favor de los pobres y desvalidos y en contra de los ricos y poderosos". Nada más lejos de la realidad.
Hollywood y su encumbramiento de cualquier obra relacionada con el Holocausto, han familiarizado sobradamente a la audiencia con conceptos como la indefensión aprendida. Sin embargo, pese a las apariencias, Snowpiercer se aleja de este enfoque tan manido para hablarnos de otros conceptos, a estas alturas mucho más interesantes, como la revolución controlada (o dirigida) de una manera sencilla, pero con la crudeza narrativa que suele caracterizar al cine Koreano. Algunas de las confesiones de sus protagonistas golpean directo a la mandíbula, y si nos ponemos conspiranoícos, podrían haber puesto incluso nerviosos a algunos en Marvel-Disney. Y es que no deja de resultar curioso que, justo después de firmar su mejor papel protagonista (con la excepción de Steve Rogers si se quiere), el amigo Chris Evans anunciara que de ahora en adelante solo actuaría para Marvel Studios. Y hasta ahí puedo leer...
Y hablando de cómics, Snowpiercer tiene también muchos de los ingredientes de los buenos cómics "adultos". Buenas dosis de violencia física y verbal, personajes extremos, grotescos, o pintorescos, situaciones viñeteras...

Quizás no tengan mucha visibilidad, pero acojonar, acojonan...
Nadie o casi nadie resulta ser totalmente inocente a bordo de este tren del fin del Mundo, y los que lo son tampoco tienen garantizado sobrevivir a la película para contarlo. Los héroes no lo son tanto, y el speech del supervillano de turno nos dejará con algunas dudas (sobre la veracidad de algo en concreto, no sobre lo despreciable, sea más o menos irremediable desde su enfermizo punto de vista, de sus métodos).
Y ahí es donde encontraremos la parte más delicada de la cinta. Su resolución es abrupta, como requiere su desarrollo, pero hay un par de inconexiones en las palabras del ingeniero, quizás algo sobreactuado, y una revelación algo precipitada, aunque necesaria para transitar hacia ese desenlace, de un par de personajes hasta entonces de apoyo.
De todas maneras, pese a que os cuaje más o menos ese final, creo que no llega a desmerecer las numerosas virtudes exhibidas durante el viaje. Es todo lo que puedo decir sin estropearos la experiencia. Experiencia que, al igual que en su día hizo  mi amigo (y compañero en las ondas) Miguel conmigo, os recomiendo sin ningún género de dudas.

Algo que, de algún modo, no puedo hacer tan abiertamente con la segunda propuesta de hoy.


Y es que Filth, pese a no engañar a nadie con su título, sí que ha sido en cierto modo víctima de un trailer demasiado mentiroso. Y es que cuando una tarde de domingo cualquiera, uno se dispone a ver una suerte de comedia con cierto aire a Guy Ritchie, y lo que se encuentra es un viaje a los infiernos cuesta abajo y sin frenos, puede encontrarse con una inesperada indigestión que arruine el tramo final de sus días de relax.
Porque aunque llegue cargada de mala leche, no encontraréis en la película apenas una gota más de humor del que ya ofrece el trailer, y lo hace diseminado a lo largo de un metraje donde, puesto en contexto, no hace ni pizca de gracia. Aunque soez, malhablado y corrosivo, el detective Bruce Robertson no es ningún fucker escondido bajo una coraza de tipo duro, sino más bien todo lo contrario.
Y no es que eso sea un problema per se, pero el choque de contrastes entre expectativa y realidad puede ser demasiado para el cuerpo si, como yo, no sabéis de antemano a qué os estáis enfrentando.
A grandes rasgos, no es que estemos ante una obra memorable, pero sí ante un producto que aúna algunos puntos a su favor, sobre todo para tratarse de una segunda película en el haber de su director.
Es ante todo, una película de actores. Hasta donde Filth puede ser más o menos creíble, es gracias a sus intérpretes. James McAvoy demuestra de nuevo que es más que una cara de niño bueno, llegando allá donde el guión no llega. Y para mi gusto, pese a pretender ser un retrato genuino de la locura, no es en pocas ocasiones donde podría chirriar en manos de un actor menos competente.
Tampoco le van a la zaga Jamie Bell, con su momento de gloria hacia el final de la cinta, y muy especialmente, Eddie Marsan, que ejerce de contrapunto perfecto no dejándose eclipsar por el papel redentor que el libreto reserva para su personaje.

Si bien visto desde un punto de vista puramente objetivo, que dicho sea de paso, un servidor siempre ha sido incapaz de adoptar, ambas podrían ser productos igualmente recomendables, yo seré un poco más cauto en ese aspecto, recomendando a tod@s el visionado de Snowpiercer, y reservando Filth para los amantes de ese cine indigesto que, sin ser en absoluto hipster, podríamos etiquetar de indie (etiqueta que tampoco me gusta demasiado usar, pero de alguna manera hay que hacerse entender). O para esas tardes autodestructivas; o, quién sabe, quizás para todo lo contrario...

¡Saludos a tod@s!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Lectura recomendada del mes: Batman. El hombre que ríe (Ed Brubaker, Doug Mahnke. 2005)


Como ya sabéis los seguidores del blog, nos estamos preparando para un especial Batman que me está llevando a releer un buen número de obras que me gustaría tener frescas de cara al programa.

Hace ya algunos meses, os recomendaba como punto de partida en el universo del personaje, la muy manida, aunque no por ello menos imprescindible Año Uno, de Miller y Mazzuchelli. Hoy, me gustaría proponeros la que, siguiendo con ese posible orden de lectura, podríamos considerar el siguiente paso; con la salvedad de Batman y los Hombres Monstruo y Batman y el Monje Loco de Matt Wagner, de las que seguramente os acabe hablando en alguna entrada en el futuro. Si decido obviarlas de momento es porque, pese a ser anteriores en la cronología del personaje, creo que tienen bastante menos peso en los mythos y menores consecuencias o ecos en obras que deberéis leer más adelante. Aclararos a los que todavía estéis dando vuestros primeros pasos en esto de los cómics, que cuando digo cronología no me refiero al orden de publicación, sino de los hechos narrados a efectos de continuidad y canon.

El hombre que ríe narra el primer encuentro entre Batman y su némesis, el Joker, que hace su primera aparición pública tras un extraño asesinato en masa que Gordon acaba de comenzar a investigar. A través de una, digamos, inesperada aparición televisiva, el Joker va anunciando las muertes a una determinada hora de ciertas personas influyentes de la sociedad Gothamita. Batman y Gordon se pondrán manos a la obra para intentar detenerlo y averiguar sus motivaciones y objetivos.

Posiblemente esta obra sea la progresión más lógica a Año Uno en cuanto al tono narrativo. No voy a esconder mi predilección por Ed Brubaker, un narrador con un talento superlativo para el género negro y detectivesco que le sienta de maravilla a una historia como ésta. En cierto sentido, el estilo de Brubaker es como si al mejor Frank Miller, le quitáramos sus neuras, y le agregáramos una buena dosis de respeto por el personaje, y por el trabajo de otros autores, incluso los que estuvieran por venir. Si queréis, ya profundizaremos en otro momento en esas ideas, porque hoy no estamos aquí para hablar de Miller.

La escritura de Bru es sólida, sin fisuras. No hace hablar a sus personajes más de lo necesario, tampoco se recrea de manera repetitiva en ideas, insinuaciones o recuerdos; en definitiva, ni toma al lector por tonto, ni le obliga a tener un máster en el personaje para comprender o disfrutar de la historia. Utiliza multitud de recursos sin abusar de ellos, los entrelaza con fluidez, con un lenguaje claro y directo, dotando a la historia de un dinamismo no exento de matices o sorpresas.

Éste no es el Joker. Hasta ahí puedo leer...
Brubaker hace sus deberes, y se arma con lo explicado en El hombre bajo la capucha roja (Bill Finger, 1951), La broma asesina (Alan Moore, 1988) o Imágenes (Dennis O'Neill, 1989) para ensamblar este relato de origen, que bien podríamos considerar como el Año Uno del Joker. Y dejadme que os diga algo, hay que ser muy bueno para que, explicando algo que, de un modo u otro ya se ha explicado al menos en tres ocasiones, se sienta como algo fresco y casi necesario, y no como un simple parche para rellenar huecos de continuidad entre tantas crisis y re-crisis. Una historia puramente detectivesca de esas que tanto disfrutamos los lectores de Batman, sin grandes combates épicos, sin errores insalvables como el que, inexplicablemente para un escritor de la talla de O'Neill, obligaba a descartar Imágenes como el origen definitivo del príncipe payaso del crimen (Mini-spoiler: dificilmente puedes desconocer la identidad de alguien cuando conoces la de un familiar directo y su parentesco con él...)

Las ilustraciones de Mahnke acompañan con buena nota a la historia, sin estridencias ni filigranas, pero con el tono apropiado y buenos detalles como la Batcueva, un Batmóvil primigenio para mi gusto más lógico que el de Wagner, y unas viñetas iniciales realmente inquietantes. Aunque también ha colaborado con Grant Morrison en Crisis Final o Geoff Johns en Green Lantern, podríamos considerar ésta su obra más importante como ilustrador hasta el momento.

Es un cómic que se lee muy deprisa, tanto por su corta duración como por ese dinamismo narrativo del que hablábamos, con momentazo final incluído, de esos que tanto gustan en estas historias de retrocontinuidad, y que a más de uno os arrancará una sonrisa. Eso sí, mucho menos inquietante que la de El hombre que ríe. Espero...

Que lo disfrutéis, tanto si es la primera vez, como si queréis acompañarme en estas re-lecturas.
¡Saludos a tod@s!

lunes, 8 de septiembre de 2014

The Killing (T4): Netflix rescata un final digno para los seguidores de la serie.


Todo comenzó hace cuatro temporadas ¿Quién mató a Laura Palmer Rosie Larsen? Puede que desde entonces, esta adaptación de la serie danesa Forbrydelsen, (con la que no podemos entrar a compararla al no contar con el material original) haya ido cuesta abajo, pero bajo mi punto de vista, no sin frenos ni sin dejar también muchas cosas buenas por el camino.

A fin de cuentas, los consumidores de series podemos ser, y de hecho somos, flexibles respecto a un descenso relativo de calidad, en pos de seguir avanzando en las relaciones de unos personajes que despierten nuestro interés. Si muchos ejercen esta práctica con productos que a otros nos parecen mediocres en ambos aspectos, como la inamovible Walking Dead, no veo por qué no concederle el mismo derecho a quienes decidimos hacerlo con series no tan mayoritarias.

La historia viene de lejos. The Killing ya caminó por la cuerda floja tras finalizar su segunda temporada. La serie había pasado de los 2,7 millones de audiencia máxima y 1,6 de mínima, abriendo con 2,7 y cerrando con 2,3 su primera temporada, a unos discretos registros de 1,8 de máxima y 1,3 de mínima, abriendo con 1,8 y cerrando con 1,4 en la segunda. La historia de Rosie Larsen ya estaba contada, y aunque parecía quedar mucho por explicar respecto a Linden y Holder, los índices mandan y AMC anunció la primera cancelación. Es entonces cuando entra en juego Netflix, asumiendo parte de los costes de producción a cambio de un acuerdo de emisión casi simultánea con AMC.

La historia se tomó un paréntesis para recuperar a unos personajes aparentemente cambiados, pero que en muy poco tiempo recuperarían su dinámica conocida. Nada que objetar. Argumentalmente, nos ofrecía una historia de asesinatos en serie al uso, que arrastró a nuestros protagonistas a lugares más oscuros, y que a un servidor le dejó bastante buen sabor de boca pese a algún altibajo narrativo. El problema principal es que, aunque la temporada acabó en un cliffhanger emocional, los índices no habían remontado. Pese a la inclusión de nombres conocidos como Elias Koteas o Peter Sarsgaard para cubrir las bajas, los datos incluso descendieron ligeramente. 

Aunque la serie se mantuvo fiel a ciertas máximas, como una ambientación incómoda (y cuidada), esa Seattle lúgubre y lluviosa como telón de fondo, o unos protagonistas dañados que deben lidiar con sus propios fantasmas al mismo tiempo que con los de extraños, el cambio no atrajo a espectadores nuevos, y en un mundo donde los índices lo son todo, AMC anunció la cancelación definitiva. Netflix ve una posibilidad en este escenario, ya que los datos de streaming para ellos no son tan malos; la serie es una de las destacadas de su catálogo y las valoraciones de los usuarios son buenas. Finalmente, dos meses después, se anuncia que ofrecerán de manera exclusiva una cuarta y última temporada de 6 episodios, manteniendo a Veena Sud al frente, y por supuesto a Joel Kinnaman y Mireille Enos como protagonistas.

Nuevamente, la serie se mantiene fiel a si misma, y en cierto sentido, consigue compensar ciertas carencias narrativas a base de carga emocional, de un buen trabajo y una buena química entre actores, o una ambientación y una fotografía que acompañan muy bien al tono de la serie. En este caso, el objetivo principal es resolver ese cliffhanger emocional y darnos un cierre a nivel de personajes, pero para ello, hay que explicar un nuevo caso que sirva de hilo conductor y nos sitúe mejor física y cronológicamente, yuxtaponiéndose como dos tramas simultáneas. El nuevo caso no es especialmente atractivo, pero tiene algunos giros interesantes, y como de costumbre, nos llevará a lugares incómodos y oscuros, siendo lo más interesante su resolución. La trama heredada del final de la tercera temporada es la que atrapa casi desde el primer momento, y actúa como motor de la relación entre los personajes, sin embargo, en un último episodio algo precipitado, acaba siendo demasiado autocomplaciente, atropellada, y narrativamente casi cogida con pinzas. Pero quien os habla, que ya está un poco cansado de los finales al estilo "la vida sigue, les pasarán otras cosas pero nosotros ya no las veremos", agradece por una vez el esfuerzo por ofrecernos una resolución a nivel de personajes, un cierre emocional después de tanta montaña rusa.  No saber qué será de unos personajes con los que uno, que tiene su corazoncito, se ha implicado emocionalmente, me parece mucho más frustrante que un cierre más o menos brillante, algo que a fin de cuentas, no deja de ser en buena medida subjetivo. Claro que siempre hay excepciones, y hasta ahí puedo leer...

Personalmente, espero que Netflix se atreva a repetir este tipo de práctica con otras series, ya que aunque para las grandes cadenas 1 o 2 millones de espectadores solo sean un número, y además bastante malo, detrás de ese número hay personas frustradas y cabreadas en cada cancelación. Quizás series como Heroes habrían tenido un destino mejor con este tipo de planificación, no sujeta a los designios de cada semana y la fluctuación de los índices, y siendo un producto cerrado como ha sido este caso. Quizás, quizás, quizás...

¡Saludos a tod@s!